De un mar sostenible a un consumo responsable

El carácter artesanal de la pesca no impide que deba tener en cuenta las recomendaciones científicas que avalan una explotación racional de los recursos

De un mar sostenible a un consumo responsable
Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

España posee aproximadamente 8.000 kilómetros de costa. En el litoral se diferencian cuatro dominios marinos: Mediterráneo, Cantábrico, Atlántico peninsular y Atlántico macaronésico (Canarias). Cada uno de ellos presenta tipos de costa característicos. Al ser una península, la pesca siempre ha sido una actividad económica de gran importancia y un destacado generador de mano de obra. La flota española sin embargo se ha reducido en los últimos cinco años. De los 9.635 buques de 2014 se ha pasado a 8.972 a 31 de diciembre pasado, según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Sólo en 2018, la caída fue de un 1,9%. El informe señala que la inmensa mayoría de los buques (8.553) faena en el caladero nacional, si bien hace un lustro lo hacían 9.163 barcos (-6,65%).

Para el Gobierno, en general, toda la flota española realiza una pesca artesanal. Opera en el caladero nacional y se caracteriza por mareas cortas, en muchos casos de un solo día y no excesivamente alejadas de la costa, con una venta del producto para consumo en fresco, en clara contraposición con flotas de otros Estados miembros. En los caladeros de la UE trabajan 106 buques españoles (-11,6% respecto a 2014) y en las aguas internacionales faenan 113 barcos españoles (-8,87%), a los que se suman otros 200 del censo unificado de barcos de palangre de superficie (-12,28% en el último lustro), según el Ministerio. Teniendo en cuenta el arqueo –la cabida o capacidad de los barcos–, a 31 de diciembre pasado la flota española alcanzaba un total de 331.457 toneladas, un 0,70% menos en comparación con 2017. Galicia es la primera autonomía pesquera, tanto en número de buques como en arqueo, con 4.400 barcos censados y 137.829 toneladas de capacidad. Le sigue Andalucía en segundo lugar con 1.442 embarcaciones. Sin embargo, el País Vasco supera a Andalucía en arqueo, con 87.232 toneladas de capacidad. En la Unión Europea, la griega es la flota más numerosa con más de 15.000 navíos, aunque éstos son en su mayoría muy pequeños y tienen una capacidad media de almacenamiento de 4,7 toneladas.

«La pesca artesanal genera unos 70.000 puestos de trabajo directos» Empleo

Del total de embarcaciones que faenan en los caladeros nacionales, alrededor de unas 7.200 son de artes menores y sus capturas representan el 40% del total. Su carácter artesanal –realizan una pesca que utiliza técnicas tradicionales y poco desarrollo tecnológico– no impide que la flota tenga que tener en cuenta las recomendaciones científicas que avalan una explotación racional y sostenible de los recursos. De hecho, muchos de los recursos son especies reguladas por el régimen de Total Admisible de Capturas (TAC), cuotas y paradas biológicas o vedas.

Según un informe de la Confederación Española de Pesca (CEPESCA) sobre el sector pesquero español elaborado en 2017, España es el primer productor industrial de la UE en productos de pesca con el 20% de la producción. La flota española capturó 898.333 toneladas de pescados y mariscos en 2016 y ocupa el primer lugar de la UE, tanto en volumen como en valor. La facturación (primera venta) del sector pesquero español ascendió, en 2015, a 2.043 millones de euros. España ocupa el puesto 18 de producción del mundo, con el 1,10% de las capturas marinas, que ascendieron a 81,5 millones de toneladas en 2014.

Según Cepesca, el sector pesquero español ha experimentado un continuo ajuste desde la entrada de España en la UE en 1986, con una reducción paulatina tanto del número de barcos como del arqueo en los distintos caladeros y en todas las artes. Con 33.288 tripulantes en 2015, España genera el 22% del empleo pesquero de la UE, que suma un total de 151.000.

Respecto a las técnicas de pesca, el 42% de la flota es polivalente artesanal, un 24% pesca con dragas y rastros manuales; la que faena con arrastre representa sólo el 11%, el cerco (7%), anzuelo incluido palangre de superficie –consiste en una linea de anzuelos con cebo–, (7%) y enmalle (5%).

Según Basilio Otero, presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP) –en España hay 225 cofradías–, el sector de la pesca artesanal genera unos 70.000 puestos de trabajo directos. Asimismo, señala que por cada puesto que ocupa en el mar hay entre cuatro y seis en tierra vinculados a la actividad, por lo que «fija la población a la zonas costeras». Otero destaca asimismo que se trata de embarcaciones que se dedican principalmente a las capturas de especies pesqueras que se venden en fresco y realizan su actividad en zonas próxima a las costas. Para el presidente de la FNCP, la pesca artesanal es la que menos influye en la huella de ozono, en comparación con el resto de los sectores. Para Otero, los planes de gestión que se están aprobando para los distintos caladeros están permitiendo recuperar las especies.

En abril, el pleno del Parlamento Europeo aprobó el primer Plan Pesquero Plurianual para la Gestión y Conservación de las Especies Demersales –que viven cerca del fondo del mar–, en el Mediterráneo occidental, con el fin de proteger los hábitats sensibles y la pesca artesanal. El plan entrará en vigor el 1 de enero de 2020 y cubre las aguas del Mediterráneo Occidental a lo largo de la zona norte del mar de Alborán, el Golfo de Lion y el mar Tirreno, incluidas las islas Baleares, Córcega y Cerdeña. Entre otras medidas, el plan contempla la prohibición del uso de redes de arrastre a menos de seis millas náuticas (unos 11,1 kilómetros) de la costa –excepto en áreas con más de cien metros de isóbara– durante tres meses al año, periodo que será establecido por cada país con el fin de reducir al menos el 20% de las capturas de juveniles de merluza. Este plan de gestión cubre especies como la gamba roja, el langostino moruno, la merluza europea, la cigala y el salmonete de fango.

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