Cocina personal y trato muy esmerado en La Barra de Zapata

Cocina personal y trato muy esmerado en La Barra de Zapata

Este establecimiento ha logrado una clientela fiel y buen posicionamiento en redes sociales con una cocina y una gestión de sala sorprendentes

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Se está dando un fenómeno muy interesante en el centro de Málaga en los últimos años, que es la aparición de locales escondidos en callejuelas con poca visibilidad, a menudo incluso diminutos, montados con los medios justos y regentados por el propio personal que se encarga de la cocina y la sala (de otra forma, incluso en sitios escondidos, los precios son impagables para muchos), donde la oferta gastronómica y el trato invitan a volver. La Luz de Candela, la Taberna Izakaya, la Ostería Mura Mura, Cávea o La Sociedad Hervíbora son solo algunos ejemplos, y hay muchos más, a veces es cuestión de seguir el instinto y cruzar la puerta.

La barra de Zapata

Dirección
Calle Salinas, 10
Reservas por email
labarradezapata@gmail.com
Cierra
Domingo, lunes a mediodía

Es también el caso de La Barra de Zapata, un pequeño negocio familiar emprendido hace un par de años por una familia venezolana en la que el único miembro con experiencia previa en la restauración era uno de los hijos. Tal vez sea precisamente esa falta de experiencia previa la que les ha hecho desarrollar un sistema propio que, a priori, haría llevarse las manos a la cabeza a cualquier experto en marketing. Primero: en La Barra de Zapata no hay teléfono de reservas, y sin embargo, excepto los mediodías entre semana, es difícil encontrar mesa (es verdad que hay pocas, tres barriles en el exterior y unas cuantas mesas altas y bajas dentro). La única forma de reservar es por correo electrónico o Facebook. Segundo: los enunciados de la pequeña carta son deliberadamente poco descriptivos. A la hora de pedir, Rafael, el educadísimo y amable padre de familia y maître, se acerca a la mesa y charla con los clientes para tomarles el pulso y aconsejar, sin desvelar el factor sorpresa, qué escoger, porque aquí, bajo el enunciado de 'chistorra', 'mejillón tigre', 'carpaccio' o 'morcilla', se ofrecen meditados y convincentes platos de cocina creativa, algunos de ellos memorables, como la chistorra, servida sobre una 'panisse' de garbanzos que empapa la grasa del embutido y resulta muy sabrosa, y terminada con una salsa ligera de queso y hojas de espinaca fritas en aceite de oliva. El ceviche de pescado, con una maceración más larga de la que acostumbramos a ver, sorprende por la combinación de una leche de tigre con un matiz de jengibre, un encaje crujiente con un toque de habanero que aporta el picante, y un agradable aire de fruta de la pasión. Diferente, cuidado y sabroso.

El sistema que utilizan para rotar la pequeña carta es la inclusión de sugerencias que pasan a convertirse en fijas en función de la respuesta de la clientela. Los postres, tarta de queso y coulant casero, dejan buen sabor de boca. La carta de vinos es cortita entre otras cosas por la falta de espacio, pero depara una experiencia distinta y grata.

Taberna creativa

Pese a lo que pueda parecer por su aspecto exterior, La Barra de Zapata no es un bar de tapas ni un sitio donde picar algo en la barra, sino un restaurante familiar con una atención cálida y una cocina original y elaborada. Los precios, sin ser altos en relación con la calidad, tampoco corresponden a los de una taberna.