Málaga en la Mesa

Mundobirra: Tú puedes hacer cerveza casera

Instalación microcervecera Nart.
Instalación microcervecera Nart. / Sur
  • Lo mejor de fabricar a pequeña escala es la ilusión, ponerle tu sello a algo

«Tengo un amigo que hace una cerveza buenísima en su casa». Enhorabuena si eres «el amigo», y de entrada te compadezco porque lo normal es que no cubras la demanda para un par de reuniones de los que, junto a ti, están descubriendo la cerveza artesanal desde la base.

Lo mejor de fabricar a pequeña escala es la ilusión, ponerle tu sello a algo. También es positivo que el riesgo que se asume de inversión no suele llegar a los 100€ para empezar. Pero antes de lanzarte a comprar el kit de elaboración y que termine como los aparatos de gimnasia de la teletienda, unos pequeños consejos.

Gustos: Es de esperar que tengas un amplio abanico de gustos y que en tu paladar las cervezas Ale sean bienvenidas. Estás a tiempo de probar variedades y aparcar la idea un tiempo. Limpieza: Los buenos en esto son limpios y ordenados. Es siempre preferible que seas extremadamente aséptico, caso contrario, no tienes futuro fabricando cerveza. Cada sabor o perfil desagradable de una cerveza lleva aparejada la posibilidad de contaminación. Sabores y olores tan desagradables como queso rancio, trapo mojado, huevos podridos o caprino pueden darse en una cerveza cuando has descuidado este punto.

Ácidos, sosa, enjuagues, limpieza mecánica y circulación a altas temperaturas son el pan de cada día en una microcervecera. No suena muy romántico, pero cocinar cerveza es un 90% limpiar. Formación: De entrada te encontrarás con kits de elaboración fáciles, con todo medido para clavar un estilo. Si quieres avanzar más allá, debes leer, estudiar, seguir blogs. Llegará el momento en que empieces a cruzar estilos y a inventar. ¿Ya te imaginas creando la ‘IPA Fernández & Friends’?

Quizás te plantees animado por los resultados dar el salto y montar una pequeña fábrica. En España han abierto decenas de microcerveceras en los últimos 5 años, con éxito. Echa números de local, horas, hacienda, etc. Si estás convencido, ánimo. La fabricación casera es algo sufrido, pero también divertido, y con un pequeño equipo se pueden hacer maravillas. El día que te veas ensimismado mirando el pequeño cubo fermentador con ilusión, esperando no sabes qué, sabrás que te ha enganchado el fabricar cerveza.