Lereo: La apuesta más personal de un veterano

Lereo: La apuesta más personal de un veterano
DANIEL MALDONADO

El proyecto de Armando Herranz en Málaga capital, reivindica el guiso y la barra clásica de la mano del chef Miguel González

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Con el lema de 'Cocina de costumbres', el restaurador Armando Herranz puso en marcha su proyecto personal, Lereo, después de años dirigiendo Frutos, gran clásico de la restauración malagueña (ahora con su hermano Carlos al frente). Lereo ocupa el antiguo local de La Taberna del Herrero, puesto al día en una remodelación que ha transformado las cocinas y respetado en la decoración el estilo anterior, pero aportando luminosidad con paredes en blanco. La barra sigue ocupando un espacio importante, y Herranz ha querido revitalizarla ofreciendo la posibilidad de disfrutar en formato de tapa de buena parte de la carta.

Más detalles

Dirección
C/ Compositor Lehmberg Ruiz, 28
Teléfono
952916607
Cierra
Domingo
Precios
Ensaladilla rusa: 6 (M) / 10 € - Bacalao al pil pil: 20 € - Boquerones ahumados: 1,50 € (T), 6 € (M), 10 € (R)

Carta que rinde homenaje a la cocina de producto, pero sobre todo de guiso bien hecho, especialmente desde la incorporación al equipo de Miguel González, cocinero asturiano que ya había trabajado con Herranz en Frutos y que aquí brilla en todo su esplendor, tanto en propuestas aparentemente simples pero de gran solvencia técnica como los boquerones ahumados, imprescindibles para tapeo o aperitivo, con un punto justo de curación y de humo, como en la sección de 'cuchareo', con unos sabrosos e impecables callos de bacalao, callos a la marinera, verdinas con langostinos o una nueva receta introducida ahora, el arroz caldoso de chivo al ajillo, con un fondo que resucita a un muerto.

DANIEL MALDONADO

Sección de cuchara que en verano acoge también platos refrescantes, como la porra o un cremoso ajoblanco con gelatina de moscatel de naranja. Herranz tenía el empeño de marcar diferencias con la casa familiar, pero hay dos platos que por demanda de la clientela ha rescatado de Frutos: uno, la famosa ensaladilla rusa, y otro, el steak tartar, elaborado por él en sala, con la única variante de que en el toque de licor el whisky se sustituye por el brandy 1885 de Málaga Virgen.

Otra pequeña concesión, en este caso a la modernidad, ha sido la introducción de una minihamburguesa, para la que utiliza magro de cerdo ibérico puro de bellota de La Dehesa de los Monteros, dando como resultado un bocado de carne roja de gran altura pese a la informalidad del formato. En el apartado de pescados, el rey es el bacalao al pil-pil, que Miguel González borda, igual que las distintas propuestas de chivo lechal malagueño, desde la paletilla asada al lingote en su jugo con cuscús. También hay pescado y marisco, y carnes rojas a la brasa.

Desayunos y grupos

Una novedad en Lereo ha sido la introducción de desayunos, con una oferta de calidad y el incentivo de que sellando el bono una serie de días se obtiene una tapa con bebida por cortesía de la casa. Para eventos y celebraciones privadas dispone de varios espacios reservados, donde se ofrecen menús a medida.

En los postres se mantiene el clasicismo, con bocados suculentos como las filloas de naranja y chocolate y otros más refrescantes como el gin tonic granizado. La carta de vinos carece del fondo de bodega de Frutos, pero está muy cuidada en todas las tipologías, incluyendo generosos y espumosos. La sala, con Pedro Padilla, ha dado un salto en calidad.