Francisco Salado: «Tenemos que cuidar el mar, es nuestra mejor industria»

Salado anima a aunar esfuerzos para aprovechar el potencial marino de forma sostenible. /Salvador Salas
Salado anima a aunar esfuerzos para aprovechar el potencial marino de forma sostenible. / Salvador Salas

El presidente de la Diputación apuesta por la economía azul como motor para crear empleo y regenerar los recursos marinos

Marina Martínez
MARINA MARTÍNEZ

Tiene Francisco Salado el vivo recuerdo de aquellas aguas cristalinas en las que se bañaba de pequeño. Hoy lo echa en falta. No quiere que se quede en la memoria. Por eso, el presidente de la Diputación de Málaga y alcalde de Rincón de la Victoria en funciones se ha propuesto devolver al mar su protagonismo a través de una Senda Azul que permita regenerar flora y fauna y recuperar la calidad del agua en cuanto se complete la Senda Litoral. Firme defensor de la economía azul, considera «muy oportuno» el I Encuentro de los Mares por aunar tanto el punto de vista medioambiental como científico y de intercambio de opiniones para conocer problemas y buscar soluciones.

El pasado mes de abril, anunciaba la creación de una Senda Azul, convencido de que «debemos mirar más al mar». Paradójico en una zona como esta. ¿Lo miramos poco?

–Es que lo miramos sólo desde un punto de vista de sol y playa como industria que es, que evidentemente hay que seguir potenciando y cuidando, pero para eso es importante tener gran calidad en nuestras playas. Y no sólo me refiero con esto a tener arenas buenas y limpias y servicios, hay que mirar más al mar dentro del mar, trabajar para que nuestras aguas tengan más calidad y consigamos aquellas playas que teníamos cuando yo era pequeño, cristalinas, que dejaban ver el fondo del mar. Eso se ha perdido, por muchos factores que tenemos que analizar y solucionar.

¿Como cuáles?

–Terminar el saneamiento integral. No podemos seguir tirando el agua al mar sin depurar. Una vez conseguido, hay que regenerar los fondos marinos, y eso es lo que pretendemos hacer con la Senda Azul. Está claro que si no hay flora ni fauna, el mar se convierte en un desierto y si no hay vida no se regenera. Es fundamental que lo cuidemos porque es nuestra mejor industria.

¿Más que el turismo?

–Yo diría que sí. En realidad es turismo. Nos tenemos que dar cuenta de que proteger la naturaleza es bueno para todos. Los turistas están más concienciados por ir a zonas protegidas, a zonas con un entorno medioambiental cuidado, y eso es lo que tenemos que buscar. Si esquilmamos la fauna y la flora marina, no sólo el sector pesquero, todos nos veremos perjudicados. El uso abusivo del medio ambiente y los recursos naturales perjudica a la industria que está viviendo de ello, por eso tener que mirar más a nuestro entorno.

¿Y cómo se traducirá eso en la Senda Azul?

–Ante todo, va dirigida a la recuperación de los fondos marinos y esa recuperación conlleva como consecuencia la mejora de la calidad del agua. Y eso, a su vez, atraerá a más gente. No olvidemos que está resurgiendo con fuerza el turismo de aventura, tanto senderismo como descenso de ríos, kayak. Aquí lo podemos trasladar a actividades de buceo o snorkel... Eso atrae a un tipo de turismo concienciado con el medio ambiente. Ejemplos son Maro o Cabo de Gata, donde hay muchísimas empresas relacionadas con el turismo de aventura.

¿No teme que ese atractivo pueda ser contraproducente?

–Yo creo que la gente está cada vez más concienciada, pero sí que quizás habría que poner unas normas. Lo mismo que se han puesto para el Caminito del Rey, con un límite de visitas, también habría que poner límite a la sobreexplotación turística de algunos entornos naturales. Porque matamos a la gallina de los huevos de oro, acabamos con el entorno y al final no irá nadie.

Se le ve muy convencido y confiado en ese oro...

–Es que el mar tiene mucho potencial en una zona como esta. No olvidemos, además, que todo esto genera empleo, es una economía circular perfecta. Cuida ese medio ambiente, lo enriquece, lo protege y al final esa inversión implica un retorno económico: trae turismo, crea empleo, genera impuestos... es importante invertir en esa economía circular y no solo sobreexplotar y sobreexplotar, porque al final morimos todos. Por eso entre todas las administraciones tenemos que tomar conciencia de que tenemos que proteger el mar. Unos con sus investigaciones, otros con fondos económicos, otros con permisos... Tenemos que involucrarnos todos, y si la Diputación tiene que liderar la conciencia de que hay que recuperar nuestro litoral, lo haremos. Alguien tiene que tirar del carro y poner el debate sobre la mesa.

Precisamente también lo hicieron con Sabor a Málaga, una marca ya consolidada como unificadora de productos autóctonos. ¿Qué papel cree que juega la gastronomía en toda esta defensa de los recursos marinos?

–Es fundamental. La gastronomía española es una de las mejores del mundo y lo que es un punto de atracción turística por la variedad de productos, se puede perder si estos desaparecen por la sobreexplotación. Por eso es tan importante relacionarlo todo y apostar por la investigación. Desde la gastronomía y la cocina se puede hacer mucho, se puede descubrir el potencial culinario de especies infravaloradas y que podrían ser interesantes para frenar la sobreexplotación de otros.