La distribución en la 'última milla'

La distribución en la 'última milla'

Tenemos que estar y ser parte de la solución de nuestro centro histórico, y eso no se arregla con tener una flota de coches eléctricos, ni montarle una huelga a la ciudad

JAVIER MARTÍNEZ DE UBAGO

La gastronomía malagueña ha alcanzado reconocimiento gracias a la gran labor de muchos eslabones de la cadena. Un factor importante ha sido el dinamismo del sector de la distribución de alimentación y bebidas. No hubiera sido posible alcanzar este nivel si no hubiéramos dado a conocer y ofrecido innovaciones y novedades en productos a los profesionales de la cocina: vinos, materias primas de calidad, elaborados, quinta gama, etc., y entregado todo a su hora y en el momento y lugar preciso, como un reloj. Con esto entramos en materia; la distribución en el mundo de la alimentación. Sobre todo con el gran reto del centro histórico de Málaga, donde todos hemos puesto nuestra mirada, la distribución ha funcionado eficazmente a pesar de problemas como cambios de normativa, multas, reducción de lugares de descarga, alejamiento de las zonas de entrega u horarios de apertura que nos han puesto las cosas muy dificiles. De nada sirve tener los mejores productos, buscar tendencias o asistir a ferias dentro y fuera de España, si a la hora de distribuir nos ahogamos con problemas y costes. Porque, si estamos generando riqueza para Málaga en uno de los sectores más dinámicos, ¿cómo podía reducirse todo a decir que molestábamos, que afeábamos la ciudad o que hacíamos ruido? Durante mucho tiempo solo percibimos presión, pero el tema es que el Ayuntamiento de Malaga es consciente de que el gran proyecto de una ciudad moderna, donde la movilidad es crucial, choca con la dispersión y atomización de distribuidores, y había no solo que regular, sino que ponerse en manos de operadores logísticos que ofrecieran una mejor y más correcta gestión del transporte capilar en la 'última milla'. Todo lleva a la necesidad de buscar modelos colaborativos para la distribución. Y ahí está el dilema: ¿Dónde queremos estar los distribuidores? Tenemos que ser actores participativos y colaborativos, contando no solo con asociaciones locales del sector de la distribución como Adisabes, sino también con las asociaciones de restauradores, como Mahos, para diseñar junto a las autoridades municipales la movilidad del futuro. Tenemos que estar y ser parte de la solución de esta ciudad a la 'última milla' en nuestro centro histórico, y eso no se arregla con tener una flota de coches eléctricos, ni montarle una huelga a la ciudad. El futuro de la 'última milla' tiene muchas novias de grandes empresas especializadas en logística con mucho recorrido. Si queremos ser parte de la solución, tenemos que espabilar.