Un cocinero malagueño en el S. Pellegrino Young Chef

El joven cocinero Manuel Bentabol/SUR
El joven cocinero Manuel Bentabol / SUR

Manuel Bentabol, seleccionado para la final regional de uno de los concursos más importantes del mundo

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Puede que el nombre de Manuel Bentabol aún no les suene vinculado a la cocina, pero, a sus 24 años, este malagueño ha conseguido una proeza: entrar en la final regional (de países ibéricos y del Mediterráneo) de uno de los concursos internacionales de jóvenes chefs más prestigiosos del mundo, el S. Pellegrino Young Chef. Y lo ha hecho con la reinterpretación de un plato cien por cien malagueño, la sopa Viña AB.

El motivo de que Bentabol no sea conocido en Málaga es que su carrera se ha desarrollado fuera. Actualmente trabaja en el restaurante Tribeca de Sevilla, especializado en pescado, a las órdenes de Pedro Guardiola, «quien -explica- fue quien me animó a presentarme al concurso cuando vio la convocatoria, pocos días antes de que cumpliera el plazo para la presentación de las recetas». Guardiola será también su mentor en la semifinal regional del concurso, que se celebrará en septiembre en Barcelona, y de donde saldrán los 12 aspirantes para la final mundial.

La trayectoria de Manuel es un tanto atípica. «En mi familia hay muy buenas cocineras, de hecho mis tías tienen una página en Instagram, @labentabola, donde cuelgan recetas sencillas para la comida diaria. Pero mi padre es médico, y cuando me tocó decidir qué estudiar, elegí Odontología. Al tercer año ya estaba convencido de que no era lo mío, y me apunté a un curso de cocina. En cuanto me puse el delantal, supe que quería dedicarme a eso».

Con apenas unos meses de formación («no quise matricularme en una titulación reglada por si me equivocaba») se fue de prácticas a Arzak. «Cuando me vieron coger el cuchillo, alguien me dijo: ¿pero cómo has llegado tú aquí? Sin embargo, yo estaba motivado, y aprendí a marchas forzadas», cuenta. Tanto, que lo siguiente fue un contrato de un año en El Celler de Can Roca, con cuyo equipo tuvo la oportunidad de viajar a Singapur. Luego, tras una estancia de cuatro meses en la Fundación Alicia, decidió que echaba de menos la cocina y se marchó a Tribeca.

Para el concurso eligió reinterpretar la sopa Viña AB. «Aposté por la receta de mi abuela, con su toque. La remataba con jamón. Incluso mandé copia de su cuaderno de recetas». Ahora, la sopa malagueña competirá por la gran final con los platos de 135 promesas de todo el mundo.