Los churros que se bañan en agua y sal

En Ojén hay un establecimiento que sigue con la tradición de ofrecer a sus clientes esta masa frita mojada

Los clientes se comen los churros mojados allí mismo y de pie./
Los clientes se comen los churros mojados allí mismo y de pie.
Javier Almellones
JAVIER ALMELLONESMálaga

Crujientes por fuera, con una ligeramente más espesa de lo habitual y más saciantes. Así son los churros que se bañan en agua sal en la churrería 'Er Mojaíto', situada en el pueblo de Ojén. Este establecimiento, que lleva ya abierto casi década y media, continúa así con la tradición de meter masas fritas en esta improvisada salmuera ligera para ofrecer un producto de lo más singular en la provincia de Málaga.

Aunque también se pueden pedir los churros normales, llamados allí 'secos', la especialidad de la casa es el 'mojado'. «Casi el ochenta por ciento de los clientes habituales los piden así», explica Jorge Gómez Bermúdez, propietario de este bar situado en la calle Los Llanos, frente a la plaza de los Naranjos, es decir, no muy lejos a pie del centro histórico.

'Er Mojaíto' cuenta con su propia fórmula para esta masa frita.

Quien quiera probar los churros mojados ha de saber que se deben comer allí en el mismo establecimiento y de pie, si quiere seguir con la tradición. Tras freír la rueda de churros, Jorge los va mojando en un lebrillo con agua y sal. Lo hace, uno a uno -con unas pinzas-, a demanda de los clientes, que se lo tendrán que comer allí con las manos. Otro lebrillo, ya en el suelo, sirve para recoger las gotas de agua salada y las servilletas.

No está muy claro de dónde viene esta costumbre culinaria. Antes que Jorge, su madre también hacía lo mismo en una tienda que estaba precisamente detrás del actual local de 'Er Mojaíto', en la que vendía leche de vaca y hacía churros. Hoy a su hijo que esta tradición podría tener relación con el efecto saciante que se deriva del baño en esa salmuera. «El churro mojado te llena más y pides menos cantidad», explica.

En un lebrillo se echa agua y sal para mojar los churros.
En un lebrillo se echa agua y sal para mojar los churros.

Según ha indagado Jorge Gómez, esta costumbre guarda relación directa con otra de antaño: la de mojar los buñuelos en agua y sal de muchos hogares. Con esta fórmula ingeniosa conseguían henchir los estómagos en una época donde precisamente había poca abundancia. «Aquí no hemos inventado nada, esto ya se hacía antes en otros sitios», añade el propietario de 'Er Mojaíto', que, eso sí, es el artífice de que esta tradición siga viva en su pueblo.

Los churros de este establecimiento son similares a los que se pueden encontrar en otros sitios de la geografía malagueña, si bien Jorge hace una masa más espesa para que aguante el baño en agua y sal. El resultado es una masa, que una vez frita, resulta ligeramente crujiente por fuera y con una masa esponjosa.

Los mojados cuestan cinco céntimos más que los secos (35 y 40 céntimos la unidad). No por lo que cueste el baño en agua y sal sino porque se tienen que hacer de forma individual. «Gustan a todo el mundo, pero, sobre todo, a los niños y a los jóvenes», añade Jorge, que ha ampliado y renovado recientemente las instalaciones de su bar.

Precisamente la semana que viene comienzan las fiestas patronales del pueblo, la Feria de San Dionisio, en la que muchos ojenetos que viven habitualmente fuera se reencuentran con sus familiares y amigos y, claro está, con esos churros mojados que sólo se hacen en 'Er Mojaíto'. «Hay muchos que vienen con muchas ganas porque llevan tiempo sin probarlos», añade Jorge.

Pero, además de los nativos, hay muchos foráneos que se acercan por allí para probar este singular churro. Otros, sin saberlo, entran en la churrería y se enteran allí de esta costumbre que ha echado raíces en Ojén. «Hay quienes te ponen, en principio, caras raras e incluso de asco, pero, cuando lo prueban, la cosa cambia», comenta el duelo del bar.

'Er Mojaíto' abre cada mañana de martes a sábado de 8 a 12.30 y los domingos de 8 a 13.00 horas. Frente al establecimiento hay un espacio con aparcamiento, aunque bien merece la pena, antes o después, darse un paseo por este cuidado pueblo de la comarca de la Sierra de las Nieves que mira al Mediterráneo que baña la Costa del Sol. La Fuente de los Chorros, la iglesia de la Encarnación, el Museo del Molino o las Cuevas (Altas y Bajas) están relativamente cerca de 'Er Mojaíto'. En el entorno, pero en el mismo término municipal, hay otras visitas obligadas, como la Eco Reserva de Ojén y el Juanar.

Cómo llegar

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