Benjamín Lana: «Nuestro objetivo es que Andalucía sea el epicentro mundial del compromiso con el mar»

Benjamín Lana, el pasado lunes, en el auditorio Edgar Neville de Málaga. /DANIEL MALDONADO
Benjamín Lana, el pasado lunes, en el auditorio Edgar Neville de Málaga. / DANIEL MALDONADO

Con la mirada ya puesta en 2020, el impulsor del Encuentro de los Mares muestra su satisfacción por la acogida de este congreso pionero que han acogido esta semana Málaga y Cádiz

Marina Martínez
MARINA MARTÍNEZ

Benjamín Lana es un apasionado de la cocina, pero también del mar. Acostumbrado a surcar sus entrañas con el traje de buceo, el presidente de la división de Gastronomía de Vocento sentía la necesidad de hacer algo por su salud. No podía seguir de brazos cruzados ante amenazas como la sobreexplotación, la contaminación o la pesca ilegal. De ahí surgió en su cabeza el Encuentro de los Mares. Entre el domingo y el miércoles, se materializaba en Málaga y Cádiz en forma de congreso. Organizado por Vocento con el apoyo de la Diputación de Málaga y la Junta de Andalucía, reunía por primera vez a todas las partes implicadas en el sector en defensa del futuro de ese mar único del que habla el impulsor de este evento con afán de continuidad.

Decía en la jornada de cierre del Encuentro de los Mares que se han superado expectativas. Contento, imagino 

–Súpercontento. En estas iniciativas, desde que te las imaginas hasta que las llevas a la realidad, no siempre sale todo bien. En este caso, todo el mundo lo ha vivido con entusiasmo.

–¿Y ahora qué? 

–Ahora, a pensar en la edición del año que viene. Lo bueno de estos momentos, en que sale tanta energía a flote, es que enseguida surgen las ideas. Queda mucho tiempo por delante, vamos a ampliar su carácter internacional, que es la vocación desde que lo imaginamos. Es verdad que esta edición ha sido internacional, pero de un modo limitado, queríamos ver el recorrido que tenía y lo que daba de sí. Igual el año que viene podemos intensificar las experiencias reales con el mar, el contacto entre los diferentes sectores de la familia marinera, periodistas, científicos... Lo mismo que en esta edición hemos ido al estero en Cádiz, queremos buscar experiencias en directo tocando la realidad de los mares y enseñando Andalucía y su riqueza, que a lo mejor en casa se piensa que ya se conoce, pero muchas de estas cosas para la gente de fuera son absolutamente desconocidas y sorprendentes.

–Quizás ahí está el éxito de este encuentro, y de hecho muchos han elogiado a lo largo de estos días esa oportunidad de contar con todas las partes implicadas... 

–Sí, y que tuvieran tiempo para encontrarse, para escucharse, para hablar. A veces, en un congreso, uno escucha una ponencia y a los diez minutos se va y queda lo dicho. Aquí se han establecido muchas relaciones humanas y eso genera amistades, relaciones, hilos, links, conexiones profesionales e inquietudes.

Germen del foro

–¿Cuál fue el detonante que le llevó a cubrir esa necesidad de salvar los mares, y en este formato? 

–A nivel personal, tengo mucho interés por el mundo marino. Soy buceador, y el mar y la cocina son dos de mis aficiones. Me parecía que a la hora de proponer nuevos eventos tenía que tener un objetivo claro, un objetivo social y, en este caso, alma, unos valores. Aquí hay un compromiso y, además, se apoya en la gastronomía y en el foco público que tienen los cocineros. Por otro lado, estaba el mundo de la ciencia, que tiene muchas cosas que contar y que normalmente tiene dificultades para llegar al público final. Los científicos se comunican a alto nivel, pero eso se destila muy poco al ciudadano de a pie. Aquí no iban a hablar al mismo nivel en el que hablan en casa, pero probablemente llegarían a mucha gente que normalmente no les escucha. Y luego está el sector de la mar, desde los armadores hasta la asociación de mujeres de la mar, pescadores o conserveros, a los que pocas veces se les ha escuchado. Son voces bastante silenciadas hasta la fecha. Conocemos quién es el que cocina determinada langosta, pero no se se sabe quién la pesca, ni cómo, ni por qué, ni qué vida lleva. Por tanto, era también una oportunidad de dar visibilidad a todo ese sector, y luego juntados todos, incrementar la concienciación y el compromiso con todo aquello que se pudiera hacer en la defensa de los mares.

–¿Y por qué Málaga y Cádiz? 

–Bueno, se unían en ellas muchas condiciones. Por un lado, me parecía interesante hacer en Andalucía un gran evento que tuviera que ver con estos temas y, por otro lado, poner en marcha esa idea del encuentro, de la reunión con los distintos sectores, de la visión del océano como uno solo en todo el mundo, aunque tengan distintos nombres. Había una circunstancia muy singular en Andalucía que es esa fusión de mares, el Atlántico y el Mediterráneo, y este encuentro real de dos mares que se abrazan en el Estrecho. Nos daba pie y tenía una fuerza simbólica muy grande. El Encuentro de los Mares aquí se entiende muy bien. Nuestro objetivo es que, a largo plazo, se encuentren la mayor cantidad de mares del mundo, que al final todos quieran venir a Andalucía a contar lo que le pasa a su litoral, que se convierta en el epicentro mundial del compromiso con el mar e intentar entre todos ayudar y concienciar sobre ello.

«Estamos trabajando para que parte del congreso se pueda hacer a bordo el próximo año»

–¿La intención es mantener entonces el congreso en Andalucía? 

–Sí, en principio el planteamiento es seguir haciéndolo aquí. Las instituciones y las empresas que han participado están contentas. Entiendo que si no pasa nada raro estaremos aquí por supuesto, esa es la vocación, luego habrá que sentarse a hablar.

Desde luego, los comentarios tanto in situ como en redes sociales han sido muy positivos. Sergio Bastard, por ejemplo, decía en Instagram que el congreso ha marcado un antes y un después... 

–Sí, yo creo que a veces se dan esos círculos virtuosos en los que todos influyen positivamente en todos y creo que eso ha sido muy bueno. Se ha percibido. Pienso que la fórmula establecida ha funcionado muy bien.

–Quizás porque ha aportado aire fresco. Últimamente se cuestiona el formato de los congresos gastronómicos por considerarse agotado. 

–Yo en eso no estoy de acuerdo. Congresos gastronómicos hay muchos. Es como decir que se agotan las fórmulas de los bares. Lejos de estar fracasando, los grandes congresos de cocina en el mundo tienen cada año cifras mejores: más congresistas, más visitantes... Un congreso de cocina se ha convertido en algo parecido a un festival, no es sólo un encuentro profesional. Estamos hablando de mucha gente que pasa por ellos, y en buena parte no son cocineros. La cocina ya no sólo pertenece a los cocineros, se ha convertido en una industria cultural que llega a miles y miles de personas. Otra cosa es que haya formatos innovadores que sean interesantes y que traigan savia nueva, en eso estoy de acuerdo, pero no en que se agoten. Los datos son objetivos, y concluyen que siguen funcionando muy bien. Nada dice que los grandes eventos y congresos gastronómicos estén en crisis. Lo que sí puede haber es una inflación de pequeños clones de un Madrid Fusión, por ejemplo, eso es lo que puede tener poca aportación.

Importante repercusión

–Parece que el Encuentro de los Mares sí ha aportado, al menos en función de esos 'links' de los que hablaba antes. ¿Tienen datos sobre el impacto y la repercusión real? 

–Lo sabremos en una semana, una empresa se encarga de medirlo. Es pronto porque todavía siguen publicándose informaciones. Sé que, por ejemplo, se están preparando programas en Telecinco y La Sexta para el fin de semana. No obstante, creemos que, para ser una primera edición, ha tenido una repercusión muy importante. Además, había también periodistas internacionales que van a publicar información del congreso.

–Se han puesto muchas reflexiones sobre la mesa, ¿con cuál se queda? 

–Probablemente, la más novedosa ha sido escuchar de boca de los científicos que las acciones en el mar que se han ido tomando en los últimos 35-40 años han tenido como resultado recuperaciones increíbles de esas poblaciones afectadas, de esas zonas geográficas que se habían devastado o de especies, como en el caso de las ballenas, que han pasado de estar a punto de desaparecer a gozar de una notable salud. Así que yo creo que hay un mensaje de esperanza, que aún estamos a tiempo y si nos tomamos en serio el trabajo en favor de los océanos, podremos salvarlos. Esa idea me llegó como algo nuevo porque yo hasta entonces sólo estaba escuchando mensajes negativos, como si estuviéramos viviendo el final, el estertor del mundo salvaje marino. Por otro lado, también me quedo con el compromiso de la cocina con el producto y con la creatividad tanto a la hora de cocinar como a la hora de buscar los ingredientes: cómo, desde la cocina, se puede contribuir a rebajar la presión sobre algunas especies y encontrar en el mar alimentos.

 

–Sí, yo creo que para esta travesía hemos conseguido los objetivos marcados. Ahora hay que prepararse para nuevas singladuras.

 

–Hay ideas que están ahí, posibilidades de hacer cosas, y se están gestionando, pero no está cerrado del todo. En cualquier caso, estamos trabajando para que parte del congreso se pueda hacer a bordo el próximo año.