Yami, una alternativa al tupper

Guillermo Morcillo, Cristóbal Froufe e Ismael Cruces/
Guillermo Morcillo, Cristóbal Froufe e Ismael Cruces

Tres jóvenes malagueños crean una plataforma que gestiona pedidos a restaurantes para comer en la oficina

Marina Martínez
MARINA MARTÍNEZ

Fue en Nueva York cuando a Ismael Cruces se le encendió la bombilla. Una empresa que ofrecía almuerzos económicos le sirvió de inspiración. Luego volvería a Málaga y, por experiencia propia, se reafirmó en que podía estar bien retomar aquella idea. Y así fue. El pasado mes de noviembre, se alió con otros dos jóvenes malagueños, Guillermo Morcillo y Cristóbal Froufe, y de ahí nació Yami -por aquello del sabroso 'yummy' en inglés-, una startup gestada dentro del programa nacional de incubadora de empresas Demium. Echó a andar a finales de noviembre con el objetivo de convertirse en una alternativa al tupper en la oficina. ¿Cómo? A partir de la plataforma yamiapp.es, los restaurantes ofrecen una selección de platos, los clientes eligen y Yami gestiona el pago y los pedidos. Todos a un precio de 5,25 euros a elegir entre las propuestas de medio centenar de establecimientos. Por ahora, sólo mediodía, aunque se plantean ampliar horario.

Quien quiera repetir, tiene otras opciones: «Es como un Netflix, pero de comida», explica Cruces en referencia a una suscripción que permite contratar una especie de bono. A razón de seis comidas por 4,95 euros, y doce, por 4,75. Eso sí, no se trata de un servicio a domicilio, hay que ir al restaurante a recoger el pedido. De ahí que se intente trabajar en un radio de acción no muy extenso. De momento, se mueven por la zona centro, Soho y Perchel, que es donde vieron que existía una mayor concentración de negocios, restaurantes y oficinas. No obstante, su aspiración es extender este año la marca incluso fuera de nuestras fronteras, a Madrid y Barcelona, a la vista de la buena respuesta tanto de clientes como de restaurantes.

«Cuando se lo planteamos, les suele gustar mucho la idea porque lo ven como una nueva fórmula de negocio y, por su parte, el cliente puede tener acceso a comida recién hecha y no tener que tirar siempre de bocadillo o platos precocinados», afirma Ismael Cruces, convencido de que también es un buen canal de publicidad. Para prueba, clientes que descubren lugares que desconocían. «Lo tenía al lado del trabajo y ni sabía que existía», asegura el cofundador de Yami, que a sus 24 años ha trabajado ya como experto en marketing digital en varias startups tanto en España como en otros países, caso de Holanda, Estados Unidos o Malasia. Por su parte, Guillermo Morcillo ha fundado distintas empresas de base tecnológica, mientras que Cristóbal Froufe es desarrollador web con diez años de experiencia en el sector de la Tecnología de la Información. Por ahora, están centrados en Yami Málaga y, a partir de ahí, seguir creciendo. Ya trabajan en una aplicación para móvil. Apenas llevan tres meses. Esto es sólo el principio.

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