La Pasajera, el nuevo vino de Victoria Ordóñez que rescata la historia de una misteriosa espía

La Pasajera y su etiqueta. /Sur
La Pasajera y su etiqueta. / Sur

La nueva apuesta de la bodega malagueña es un verdejo que evoca la huida del puerto de Málaga de una agente rumana en plena II Guerra Mundial

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

La Pasajera. Este es le nombre del nuevo vino de Bodegas Victoria Ordóñez, un cien por cien verdejo de la Denominación de Origen Rueda que responde a la apuesta de la empresa malagueña por los vinos de máxima calidad, auténticos y con mucha personalidad. Se trata del cuarto producto en apenas dos años de la bodega implantada en la capital, después de Voladeros, Monticara y La Ola del Melillero, todos inspirados en la historia de la viticultura malagueña. El éxito de los vinos de Victoria Ordóñez ha permitido a la bodega doblar su producción en apenas un año y además con una clara vocación exportadora. De hecho, sus vinos se venden ya en Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Estados Unidos.

La primera añada de La Pasajera, aunque acaba de salir, se comercializa ya en Cataluña, Asturias, Cantabria y por supuesto Málaga. Este verdejo genuino tiene siete meses de crianza sobre lías finas y se elabora con uvas de un viñedo de verdejo auténtico en la localidad de La Seca (Valladolid), de casi 30 años de antigüedad que crece en suelo cascajoso. «Se hace con una elaboración artesanal muy cuidada, para obtener un vino de gran calidad, con pleno respeto a la tipicidad de la variedad verdejo», explica Ordóñez.

Pero detrás de este nuevo proyecto enológico de Victoria Ordóñez hay también una historia. La etiqueta y el nombre de La Pasajera sigue la línea iniciada con La Ola del Melillero, el primer lanzamiento de la bodega. La Pasajera evoca una historia acaecida en el puerto de Málaga durante la segunda guerra mundial, de la que se hizo eco la prensa malagueña de época: la de una misteriosa pasajera del buque ‘The Empress of Japan’, que hizo escala en Málaga en dirección a Marsella. «Esta enigmática pasajera, que resultó ser Cristeta Boulange, una espía de origen rumano, fue alertada de su inminente arresto por un telegrama cifrado y logró escapar de la policía que detuvo el barco cuando zarpaba del puerto de Málaga al día siguiente. Tuvo tiempo de coger un taxi y huir a Madrid sin que llegara a ser detenida. Poco mas se sabe de ella, salvo que apenas llevaba equipaje y que no se relacionaba con nadie del pasaje», relata Ordóñez.

Para la bodeguera malagueña, el nombre del vino es un guiño a Málaga, su historia, el propio puerto y al mar. La etiqueta es obra de la joven pintora malagueña Julia Diazdel, actualmente afincada en Londres. «No he podido resistirme a darle una presentación vinculada a Málaga y al mar. Está teniendo una excelente acogida y no solo en España. Pronto esperamos empezar a exportar a otros países», asegura la bodeguera.

La Pasajera se elabora, según Ordóñez, con uvas vendimiadas a mano. Los racimos son seleccionados en bodega y los movimientos del vino se hacen por gravedad, evitando así los procesos oxidativos. El control de las temperaturas aplicadas a lo largo de la elaboración del vino contribuye a preservar al máximo las características organolépticas de la variedad verdejo. «Málaga es uno de los mercados principales para el consumo de Verdejo, de la DO Rueda. Sin embargo, en los últimos años se ha visto invadido por verdejos que no responden a los sabores y aromas típicos de esta variedad. Como malagueña, me apetecía mucho hacer un vino de la variedad verdejo genuina, con las características sensoriales que han hecho de ella una uva tan apreciada. Nuestro verdejo La Pasajera, que elaboramos en Olmedo, responde a esas premisas» declara Ordóñez, que tiene en proyecto un tinto elaborado con uvas de Los Montes de Málaga. Su elaboración comenzó en 2016 y todavía está en barrica. «No saldrá al mercado hasta finales de 2018 o principios de 2019», afirma la bodeguera.

Fundada en julio de 2015, Bodegas Victoria Ordóñez ha sorprendido con cada uno de sus lanzamientos. Voladeros, por ejemplo, es el primer ‘mountain wine’ (un blanco seco de Pedro Ximénez) que se elabora en Málaga desde finales del siglo XIX.

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