La Martina: Una tienda para comérsela

La Martina: Una tienda para comérsela

La Martina ofrece charcutería selecta, quesos, vinos y guisos malagueños y la posibilidad de consumirlos in situ

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Pablo Barbón y Zahira Cosme son dos asturianos enamorados de Málaga y de la hostelería, que, tras reflotar con éxito en su pueblo, Pola de Laviana, el restaurante más antiguo y emblemático, decidieron mudarse al sur y abrir el gastrobar El Pintu en la calle Moreno Monroy. Pero, padres de dos niñas pequeñas, empezaron a pensar en otro formato de negocio que les permitiera disfrutar de horarios menos exigentes, y Zahira propuso la idea de una gastrotienda.

Precios

Albondigones:
5 €/ ud.
Arroz:
5 €/ ración.
Jamón Dehesa de los Monteros:
16 €/ 100gr.

A veces, cuando uno persigue un sueño con determinación, las casualidades empiezan a enlazarse a su favor. Isidro Cuberos, el famoso charcutero del Mercado Central, quería traspasar la tienda que había abierto en la Plaza de Arriola, y José Carlos Lima, cocinero de toda la vida en el Orellana, acababa de quedarse libre.

Así empezó la andadura de esta peculiar tienda, que ofrece una variedad asombrosa de quesos, productos de charcutería y platos del recetario tradicional malagueño elaborados amorosamente por Lima, quien cada mañana empieza la jornada cruzando la calle para ver qué se ofrece en el Mercado Central. Además de embutidos y quesos de Málaga, con especial protagonismo de los jamones ibéricos puros de bellota y castaña de La Dehesa de los Monteros, venden quesos artesanales asturianos, patés caseros y, por supuesto, las especialidades culinarias de José Carlos Lima, desde aquel arroz malagueño que popularizó en el Orellana, con carnes y toque de especias, celebrado plato del día los viernes y sábados, hasta la pata asada y los albondigones, que se elaboran a diario, además del rabo de toro, los caracoles, la ‘cremallera’ (costillas de cerdo), la carne mechada en salsa, las manitas guisadas o el bacalao al pilpil.

Una propuesta distinta

La Martina no es un bar donde se pueden comprar cosas, sino una tienda donde se puede consumir, con horarios de tienda y cierre dominical. Abajo a la derecha, Pablo (centro) y su equipo. Arriba, la gran vitrina de charcutería, y alrededor, algunos de sus patés, rabo de toro y tabla de quesos.

Otra característica de La Martina es que los productos se pueden llevar a casa o consumir allí mismo. Los embutidos y quesos se cobran al peso, y los platos elaborados se sirven por raciones si se van a consumir in situ. Incluso los vinos, un producto del que son grandes aficionados Pablo y Zahira, se pueden comprar a precio de tienda y pagar un descorche de 1,80€ o consumirlos por copas. En este apartado, junto a referencias escogidas de Ribera o Rioja, La Martina apuesta por la tierra con bodegas como Lunares, Dimobe o Chinchilla, entre otras. Si se quiere tapear terminando con algún postre, preparan tablas de queso, cremas de queso de cabra de rulo con pasas, arándanos o mango y jengibre, y postres caseros del día. En breve, la planta superior de la tienda tendrá carta propia (extraída de la vitrina de abajo) y servicio de camareros para facilitar el disfrute. Eso sí, el horario de tienda se mantendrá: abierto de 9 (dan desayunos) a 21 horas y domingos cerrado.

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