Tartratos, el primer 'brut nature' Moscatel gran reserva

José Luis Muñoz, Ignacio Garijo, Juan Muñoz y Paco Lorenzo en la presentación de Tartratos. /SUR
José Luis Muñoz, Ignacio Garijo, Juan Muñoz y Paco Lorenzo en la presentación de Tartratos. / SUR

Bodegas Dimobe abre su gama de espumosos con un vino 'top' elaborado por el método champenoise

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Juan Muñoz, director de Bodegas Dimobe, es conocido y respetado en el sector vinícola malagueño por preservar en su bodega axarqueña la elaboración de vinos históricos de la D. O. Málaga, algunos de ellos, como el Maestro, no comercializado antes, pero también por tener espíritu e instinto para la innovación. La semana pasada, prácticamente todo el sector profesional del vino y la gastronomía se reunió en El Candado Beach para asistir a la presentación de Tartratos, un vino de Dimobe que representa un pequeño pero significativo hito histórico, por ser el primer espumoso de uva moscatel de la Axarquía elaborado por el método champenoise; es decir, con una segunda fermentación en botella para permitir el desarrollo natural del gas carbónico; de la burbuja.

La aventura para el alumbramiento de este vino comenzó en 2015 (ahora la bodega comienza la elaboración de la tercera añada de Tartratos). «El primer reto era conseguir uva con una acidez elevada pero no demasiado verde», explica Muñoz, que en el camino ha contado con la ayuda de su hijo José Luis Muñoz Navarrete y de colaboradores como Ignacio Garijo, pero también ha profundizado en el conocimiento de los espumosos con cursos y pidiendo asesoramiento a expertos de la D. O. Cava. «Cuando te metes en terreno nuevo, es bueno tener amigos a los que tirar de la chaqueta para que te orienten o te ayuden», sonríe. Tras la primera fermentación, Tartratos fue embotellado y sometido a la segunda en pupitres construidos expresamente para el vino, donde ha permanecido más de 30 meses. El resultado es un brut nature (no lleva licor de expedición) gran reserva elegante, vestido además con una preciosa etiqueta en relieve y con una cápsula amarilla a juego, que no abruma con las notas características de la moscatel, aunque las preserva.

Color dorado, burbuja fina y persistente y, como dice el sumiller Antonio Jesús Pérez Reina, director de Akatavino, «igual de fresco que de complejo, igual de graso que de crujiente, un espumoso donde las levaduras en autólisis han hecho una función extraordinaria, para aportarle la nobleza, la talla y la textura que presenta». Han salido al mercado 4.000 botellas que no llegarán a los 30 euros en tienda. Un espumoso 'top' que por ahora no podrá llevar el sello de la D. O. Sierras de Málaga.

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