Tabanco: Gastronomía con 'swing'

La cocina es variada y divertida, con buen manejo de la fusión y para todos los bolsillos, y el personal de sala es eficaz, joven y amable./Daniel Maldonado
La cocina es variada y divertida, con buen manejo de la fusión y para todos los bolsillos, y el personal de sala es eficaz, joven y amable. / Daniel Maldonado

Fusiona cocina clásica de taberna con la internacional y abre un espacio a la música y al baile en Teatinos

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Los barrios hace tiempo que dejaron de ser territorios previsibles en lo que a restauración se refiere. Aquí y allá florecen bares y restaurantes periféricos que conjuntan una oferta culinaria atractiva, precios más que sensatos y personalidad propia. Tabanco, en Teatinos, es un ejemplo de ello. Ubicado en la calle Kandinsky, con su apacible terraza abierta en una plazoleta ajardinada y un interior agradable y con regusto retro. La personalidad del espacio la marca Luis Helfenbein, propietario y jefe de cocina, con una trayectoria singular donde se han entrelazado la hostelería, mundo en el que lleva 20 años; la producción de vídeo y sonido, los viajes y estancias en países como Bélgica (donde hizo sus estudios de Cocina), y la afición a la música.

Tabanco

Dirección
Calle Kandinsky, 8, Teatinos.
Teléfono
951 99 06 93
Cierra
Mediodías y domingos (verano); lunes (invierno)
Cocina
Tapas, cocina europea, cervecería
Precios
Bocadillo cubano:4,80 €. Mejillones al vermú:7,60 €. Tataki de atún y alioli de almendras:13 €

De todo eso hay un poco en la propuesta de Tabanco. En la carta conviven en armonía platos como los mejillones (al vapor, al vermú y con salsa picante) elaborados en la clásica olla belga; propuestas internacionales como las hamburguesas caseras y el bocadillo cubano (uno de sus bocados más populares); el ceviche peruano de atún con chips de yuca o el tataki de atún rojo, servido con alioli de almendras, y otros de la más canónica tradición tabernera: sus estupendas papas bravas, con la salsa auténtica, los mejillones tigre, las croquetas, el flamenquín o los pimientos de Padrón, que aquí se fríen en tempura de cerveza. Siendo un bar de barrio, una clave es dar opciones para que los clientes más asiduos puedan variar. Lo hace por medio de sugerencias diarias, pero también con apartados diversos donde tienen espacio las carnes a la brasa, que se presentan trinchadas para compartir, o las tablas de quesos y charcutería, que incluyen desde camembert frito con mermelada de higo a algunos de los mejores quesos de cabra malagueña, pasando por el lomo en manteca con un toque de vermú. Otro punto destacable es la oferta de menú infantil, que propone fish&chips caseros de merluza rebozada o lágrimas de pollo empanadas que no desmerecen el nivel del resto de la oferta.

El recorrido biográfico y las aficiones personales de Luis Helfenbein imprimen personalidad a la carta del bar y a su propuesta complementaria de música y baile.
El recorrido biográfico y las aficiones personales de Luis Helfenbein imprimen personalidad a la carta del bar y a su propuesta complementaria de música y baile. / Daniel Maldonado

La formación europea en cocina y el toque personal aparecen también en postres como la tarta tatin de manzana con helado de dulce de leche o las croquetas de chocolate belga. Helfenbein ofrece la posibilidad de disfrutar menús degustación temáticos, y en la carta de bebidas, destaca la lista de cervezas belgas trapenses y de abadía, a las que se añade una 'cerveza de la semana'. Además de la comida, Tabanco es un espacio abierto a la música, con una programación de 'pinchadas' y, los fines de semana, tras el horario de cenas, sesiones de baile swing y rockabilly para disfrutar apurando unos cócteles.

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