Sueños de chocolate

La presentación de los chupa-chups premiados. /SUR
La presentación de los chupa-chups premiados. / SUR

Andrés Moreno Fernández, un joven repostero malagueño con un palmarés brillante en los complicados concursos de su disciplina

Andrés Moreno Fernández tiene una historia de amor con el chocolate que, como toda pasión, le exige tiempo, esfuerzo y esfuerzos económicos. A cambio, en su tercera participación en la fase nacional del World Chocolate Masters ha conquistado el premio en una de las tres pruebas individuales, el snack, donde presentó un irresistible y complejo chupa chups. Hubiera aspirado a más, pero la escultura de chocolate, la disciplina más compleja, le jugó una mala pasada en el montaje contrarreloj.

Andrés, nacido en Alhaurín el Grande hace 32 años, llegó al mundo del chocolate por casualidad. «Yo me dedicaba a la construcción, pero conocí a José Miguel Guzmán, de José Miguel Pasteleros, y decidí cambiar», cuenta. Se formó en la Escuela de Hostelería del IES Jacaranda y se marchó a hacer prácticas en la prestigiosa pastelería Bubó de Barcelona, donde fue discípulo de Carles Mampel. De regreso a Alhaurín, José Miguel Guzmán le dio trabajo y alas para volar. El resto, en sus propias palabras, lo hacen «mis manos, mi cabeza y la voluntad de mejorar».

Voluntad que se traduce en la asistencia a ferias nacionales e internacionales, cursos de perfeccionamiento y en horas de trabajo en solitario. «Para este concurso he trabajado un año entero, sacando horas del descanso o del sueño para planificar las piezas que iba a presentar, hacer pruebas y poner a punto todos los detalles», explica.

Andrés Moreno
Andrés Moreno

El World Chocolate Masters tiene dos fases. La primera, la nacional, decide el representante español en la fase mundial. Cada año se estructura en torno a un tema. El de esta edición era 'el futuro'. De ahí que Moreno haya optado por androides y chupa chups en forma de planetas. Cada competidor tiene que presentar piezas en tres disciplinas: escultura, snack y postre en plato. Además, hay que pagar materiales y desplazamiento. «Yo tengo mucha ayuda con José Miguel, porque me deja usar el obrador y la materia prima, además de animarme a crecer y participar».

Además de sus tres participaciones en el World Chocolate Masters, Andrés ha sido campeón de Andalucía en todas las ediciones del ya extinto concurso de San Valentín. Para el futuro sueña con su propio negocio, pero, sobre todo, le gustaría enseñar. «Compartir mis conocimientos sería un complemento perfecto para lo que hago», dice.

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