Skina aterriza en Madrid

Marcos Granda, en la bodega/
Marcos Granda, en la bodega

El estrella Michelin que dirige Marcos Granda en Marbella lleva su esencia a la capital en un nuevo restaurante: Clos

Marina Martínez
MARINA MARTÍNEZ

Hacía tiempo que le venía rondando en la cabeza. Lo necesitaba. Nuevo reto. Dicho y hecho. Le cayó del cielo la oportunidad y no la dejó pasar. Ha pasado casi un año. Ahora Marcos Granda ve cumplido el sueño. Tras afianzar su estrella Michelin de Skina, el restaurante que comanda en Marbella, y aún celebrando el reconocimiento de Bib Gourmand para Aderezzo (su segunda 'marca'), afronta nuevo proyecto. Pero esta vez va más allá de Marbella, se estrena este jueves en Madrid con Clos, restaurante en el que volcará la misma esencia de Skina: cocina «radicalmente de temporada» y pasión por el vino, como buen sumiller que es.

Hasta tal punto que esa pasión da nombre al nuevo restaurante, recordando el término con el que se designa a los mejores pagos y parcelas del viñedo. Habrá donde elegir: en total, trescientas referencias tanto nacionales como internacionales para 'regar' una carta que ofrecerá dos opciones de menú: uno por 50 euros y otro por 70. Entre los platos que se podrán probar, yema con callos a la madrieña; consomé de pintada con boletus; ciervo, frutos y forraje; centolla y jugo de calabaza; o chocolate con caqui y helado de bellota. Pero, ojo, de lunes a viernes. Concretamente, en la calle Raimundo Fernández Villaverde, 28 (en la zona de Nuevos Ministerios).

“Con una ilusión tremenda” emprende Marcos Granda este proyecto en el que se cruzan su alma viajera y sus conexiones familiares con Madrid, donde vive su hermano. Los desplazamientos son frecuentes. Eso y su inquietud por abrir nuevos caminos le empujaron a lanzarse a poner en pie Clos, “un rincón pequeño, sencillo, sin ostentaciones, pero elegante a la vez”, describe el propio Granda, orgulloso del trabajo realizado junto a Sandra Vergara y el estudio de arquitectura Lavela para dar a luz este nuevo local con capacidad para 26 personas y un equipo de doce profesionales.

Su ambición es posicionarse como un referente, y no como un restaurante de moda más. Tanto en cocina como en bodega. Sabe que no lo tiene fácil pero pondrá toda la carne en el asador para hacerse fuerte entre tanta competencia. Confía en lo que tiene a favor: un camino ya allanado en la capital madrileña. Con proveedores y con clientes. Son el mejor aval de Skina. No es casualidad. Aunque sí lo es la confluencia astral que se produce este jueves: Clos abre sus puertas como lo hiciera Skina un 14 de diciembre de hace trece años.

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