Santiago lo deja

El restaurador decano de la provincia se jubila a los 80 años tras una trayectoria de más de seis décadas en Marbella

Santiago Domínguez, en la cocina de su restaurante en Marbella. /Josele-Lanza -
Santiago Domínguez, en la cocina de su restaurante en Marbella. / Josele-Lanza -
Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

El paseo marítimo de Marbella ya no será lo mismo. Santiago Domínguez, fundador, propietario y alma de la Marisquería Santiago, se dispone a dar el paso que nunca imaginó, el de la jubilación. Con 80 años de edad y más de 75 de trabajo a sus espaldas –con cinco años ya ayudaba a su familia en las huertas del pueblo burgalés de Vadocondes, donde nació– acaba de cerrar la venta de su restaurante, Marisquería Santiago.

El comprador es El Urogallo, un grupo de empresarios asturianos con cinco restaurantes en Madrid que con esta adquisición da el salto para su desembarco en Andalucía. Lo hace a lo grande. La Marisquería Santiago, que conservará nombre, plantilla y carta, es unánimemente reconocido como el restaurante más emblemático de Marbella. En una ciudad que atesora seis estrellas Michelin, la mayor concentración de esos galardones en Andalucía, y que está a la vanguardia de la innovación gastronómica, Santiago sigue siendo con sus recetas de toda la vida, referencia indispensable y punto de encuentro obligado. Su fundador, la personalidad más considerada en el prestigioso mundo gastronómico de la ciudad.

La operación de venta incluye la propiedad del establecimiento principal y de la taberna, que funciona en la planta superior, sobre la avenida del Mar. Santiago conservará el local contiguo, también sobre la avenida del Mar, que funcionará de manera autónoma. Una forma de matar el gusanillo y sobre todo de seguir atendiendo a sus incontables amigos.

Un grupo de capital español compra la Marisquería Santiago, el restaurante con más historia de Marbella, que conservará el nombre y el mismo personal

Su jornada se inicia a la mañana en la lonja y acaba cuando se va el último comensal

Como garantía de que han adquirido algo más que un nombre y un establecimiento situado en el corazón del paseo marítimo de Marbella, los compradores han acordado con Santiago Domínguez que a partir del 1 de enero siga al menos durante dos meses brindando asesoramiento para asegurarse de esa manera una transición sin sobresaltos. Pero el cocinero se jubila. «Estoy feliz», ha asegurado a SUR. Y es que atrás deja una trayectoria de jornadas prolongadas que se inician a primera hora en la lonja seleccionando género y no concluyen hasta que el último comensal abandona el restaurante tras la cena. Durante toda su vida apenas ha conocido no ya unas vacaciones, sino algún día de descanso semanal. «En este negocio hay que estar encima», se justifica.

Sacrificio

La trayectoria de Santiago Domínguez forma parte de la mejor historia de la ciudad y de la Costa del Sol desde que en el año 1957, cuando Marbella apenas se asomaba al turismo, abriera junto a su hermano un chiringuito en la playa justo frente al actual emplazamiento del restaurante. Hasta llegar ahí, con sólo veinte años, su hasta entonces corta vida había sido una continuidad de sacrificio, esfuerzo y afán de superación. Tras abandonar su pueblo natal había pasado por Madrid y Londres, donde dio sus primeros pasos en el oficio. Tras esa experiencia se le ocurrió poner rumbo al sur. No se equivocaría.

Siete años después de la apertura del chiringuito se trasladó a un local de la calle Antonio Belón, también en el centro de Marbella, y ya en 1972 y por 45 millones de pesetas de la época adquirió el establecimiento a pie de playa que ya está indisolublemente ligado a Marbella. Allí fue protagonista de lo que considera la edad de oro de la ciudad, los primeros años setenta, la gran prosperidad de los primeros ochenta y los primeros noventa y también cuando Marbella supo sobreponerse primero a los años oscuros que la llevaron a las páginas de sucesos y después a la última crisis económica.

Con Kofi Annan, entonces presidente de la ONU. Julio Iglesias. Con el entonces Príncipe. / SUR

Como prueba del afán de superación y de su convicción de no ceder ante la tentación del descanso, tras el verano de 2015, cuando ya tenía 77 años, afrontó el mayor proyecto de reforma del restaurante que lo mantuvo, por primera vez en su larga historia, dos meses cerrado. Regresó con más brío hasta que este año decidió vender. No le faltaron ofertas.

Seis décadas de trayectoria durante etapas tan disímiles dieron para mucho. Entre sus comensales hubo celebridades del mundo de la política, el espectáculo o la cultura. La lista es interminable: Charles De Gaulle, Helmut Kohl, José María Aznar, Nicolas Sarkozy, Kofi Annan, Sofia Loren, Carmen Sevilla, Anthony Quinn, Grace Kelly, Julio Iglesias, José Luis Rodríguez 'Puma', Jean Paul Belmondo, Christopher Lee, Antonio Banderas, Liza Minelli, Matías Prats, Julio Iglesias, Rainero de Mónaco, Severo Ochoa, Camilo José Cela, Mario Vargas Llosa, Vicente del Bosque... Aristóteles Onassis, que fue primero con María Callas y al cabo del tiempo regresó con Jacqueline Kennedy, no fue el único que repitió. Muchos lo hicieron y algunos hasta se transformaron en habituales.

Trayectoria

1957
Ese año, cuando el turismo en la Costa del Sol apenas se insinuaba, abrió un chiringuito en la playa frente a lo que hoy es la Marisquería Santiago.
45
millones de pesetas invirtió en el año 1972 para adquirir el actual local.
Reconocimientos.
Los premios y reconocimientos recibidos a lo largo de su trayectoria superan el centenar. Entre ellos se cuenta la Medalla al Mérito Turístico y la Medalla de la Ciudad de Marbella, que se le concedió en 2015 por unanimidad del pleno.

La Medalla al Mérito Turístico, concedida por el Gobierno central, y la Medalla de la Ciudad otorgada por el Ayuntamiento de Marbella son dos de los cientos de galardones que ha recibido a lo largo de su trayectoria. Pero posiblemente lo que más lo enorgullece es el reconocimiento diario que recibe de sus vecinos. Es imposible caminar con Santiago más de diez metros por el centro de Marbella sin que alguien lo pare para saludarlo. Con su retiro a las puertas, una de sus últimas iniciativas fue organizar una cena benéfica para recaudar fondos para Sarah Almagro, la joven marbellí a quien una rara bacteria le ha arrebatado sus cuatro extremidades. A punto de jubilarse, la semana pasada Santiago organizó a pulmón el acto benéfico que permitió recaudar 11.000 euros que se aportarán para la adquisición de las prótesis. Lo hizo con la mayor discreción y huyendo de cualquier afán de protagonismo. Un gesto que lo describe mejor que cualquier semblanza.

Jean Paul Belmondo. Con Camilo José Cela. Mario Vargas Llosa. / SUR

Aristóteles Onassis.
Aristóteles Onassis. / SUR

Jacqueline Kennedy.
Jacqueline Kennedy. / SUR

 

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