De ruta gastronómica por Cabo de Gata: sabor de mar y desierto

Un recorrido gastronómico lleno de sorpresas por el corazón de una joya natural

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Las mejores playas vírgenes del Mediterráneo y un sobrecogedor paisaje desértico de lomas volcánicas sitúan el Cabo de Gata como destino preferente para quienes aman la naturaleza. Pero los 'foodies' también son bienvenidos a este paraíso natural.

Con 63 kilómetros de costa, la pesca ha sido una actividad preferente en el territorio hoy protegido con la figura única en Andalucía de Parque Natural Marítimo-Terrestre. Una escapada al Cabo de Gata es una oportunidad para disfrutar de pescados como el galán o lorito, prohibitivo fuera de allí; el gallopedro (pez de San Pedro) o la gamba de Garrucha, sin desmerecer especies como el pulpo o el salmonete de roca. En el restaurante Sol y Playa (Carboneras) preservan elaboraciones antiguas como el pulpo o el bonito secos. En La Sal (playa de Las Negras), además de galanes y gallopedro fritos y a la plancha se ofrece buena cocina marinera actual en un balcón frente al mar. El calamar confitado en aceite es otra especialidad que sirven en muchos restaurantes de la zona.

No es una sorpresa encontrar buen pescado en un entorno así, pero sí sorprenden los exclusivos tintos que la familia Martínez Salinas elabora y cría en su bodega excavada en el cráter de un volcán cerca de Los Escullos. O las cervezas artesanas Alborán, con cebada malteada y lúpulo de cultivo propio. El Cortijo La Molina, un paradisíaco alojamiento rural, tiene 8 hectáreas de olivar en ecológico dedicados a su excelente aceite de oliva virgen extra de arbequina. Si estas actividades son nuevas, en los pueblos de interior se mantiene la chacinería típica, cuyo máximo exponente son el blanquillo (butifarra para comer cruda) y la morcilla de cebolla y almendras. Un paraíso natural con sabor.

Delicias de la mar

La cocina marinera es el santo y seña del Cabo de Gata, pero elaboraciones como el secado de pescados se van perdiendo. En el restaurante Sol y Playa (P.º Marítimo, 5, Carboneras, Tel.: 950454078) se puede disfrutar aún el pulpo o el bonito secos junto a pescados emblemáticos como los galanes (en la foto, fritos) o el gallopedro, que también miman en La Sal (C/ Pescador, 9, Las Negras, Tel.: 950388298), un encantador restaurante frente al mar que ofrece además ceviches y presentaciones modernas. En el restaurante Goleta Cabo de Gata (Costa Miramar, s/n, Cabo de Gata, Tel.: 950370215) bordan el calamar en aceite, los arroces marineros y las parrilladas de pescado y marisco.

Frente a la playa de Los Escullos, la carretera se trepa hacia el desierto, y en ese paraje árido se oculta un tesoro enológico: los tintos que la familia Martínez Salinas elabora con uva cultivada en los alrededores y una crianza llevada a cabo en la cueva que excavaron en el cráter del volcán fósil donde se ubica. La visita de grupo cuesta (y lo vale) 20 € por persona. Tels.: 660447229/610523106. A pie de costa, en Ruescas, la cervecera artesana Alborán ofrece visitas gratuitas a sus instalaciones para conocer el proceso de elaboración y probar las cervezas de cebada, trigo y lúpulo de autocultivo. Tel.: 647161648.

El Cortijo La Molina combina una atractiva oferta de alojamiento en preciosas y cómodas casas rurales (incluyendo albercas para el baño) con el cultivo en ecológico de hortalizas y olivos arbequinos con los que elaboran su aceite de oliva virgen extra. Calle San Miguel (Níjar). Tel.: 670809545.

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