de 12 a 1 horas
50 en Salón-30 en barra - 80 en barra
Admisión de tarjetas, Barra, Bocatas, Bodas, Carta de Vinos, Climatización, Fax, Grupos, Menú de empresa, Menús para vegetarianos y celíacos, Parking propio, Parking próximo, Salón, Terraza, Terraza exterior
A la espalda de la emblemática calle Larios, en una bonita y tranquila calle peatonal, el restaurante El Rescoldo sirve desde hace ocho años platos típicos de la gastronomía mediterránea, basados en los productos más frescos que cada mañana llegan al mercado. Diferentes tipos de arroces, carnes rojas y pescados de temporada componen una carta, donde también es posible encontrar una gran variedad de tapas y raciones típicas de Málaga para ir abriendo boca o simplemente hacer un picoteo más liviano.
Al frente de sus fogones está José Baquero, uno de esos cocineros de toda la vida que echó los dientes entre cacerolas y sartenes, hizo plaza fuerte en la cocina del antiguo Meliá Torremolinos durante 31 años y, actualmente, continúa al pie del cañón eligiendo día a día sólo lo mejor para elaborar sus guisos.
Los ibéricos, las anchoas de Santoña, las gambas de la bahía o el pulpo a la gallega, cocinado a la manera tradicional en olla de cobre, son algunos de los entrantes más sugerentes. Para continuar, entre los segundos se abre un amplio abanico de posibilidades que va desde el chuletón y el lechazo de cordero hasta la merluza o los pescados grandes a la sal, sin olvidar la paella y el arroz caldoso, que llegan recién hechos y humeantes a la mesa. Para rematar la faena, nada mejor que unos crepes con helado de turrón y chocolate caliente o un surtido de frutas si el menú apenas si dejó hueco en el estómago.
La carta de vinos cuenta principalmente con los mejores caldos de Rioja y Ribera del Duero, pero si la cosa va de celebración por todo lo alto también es posible descorchar un champán francés muy frío.
Además de su cocina, sencilla y tradicional, otro de los atractivos de El Rescoldo es la amplia terraza que invita a degustar sin prisas una agradable comida o una romántica cena al aire libre, prolongando la sobremesa más allá del postre. Para el turista extranjero será un alivio comprobar que en este establecimiento los camareros, con Javier Soto al frente, pueden recitar la carta y aclarar cualquier duda en diferentes idiomas, ya que todos ellos dominan al menos dos lenguas. Otra de las ventajas de este local es que la cocina está abierta sin interrupción desde el mediodía hasta la medianoche, lo que facilita a quien está de visita en la ciudad hacer turismo tranquilamente y sin mirar el reloj, porque aún a deshoras encontrará dónde comer como dios manda.
Texto: Victoria Souviron