Drunkorama: Cuando el rock&roll alimenta

Drunkorama abandera la fórmula habitual en Europa de un bar donde se mezcla la música, las copas y la comida./Daniel Maldonado
Drunkorama abandera la fórmula habitual en Europa de un bar donde se mezcla la música, las copas y la comida. / Daniel Maldonado

Su oferta está pensada para picar: desde las croquetas o las minihamburguesas hasta el hummus de pimientos asados y crudités o los langostinos al pilpil

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Pocos bares pueden presumir de haberse convertido en lugares de culto en 12 años, y el Drunkorama es uno de ellos. La fina línea que marca la diferencia radica en tener personalidad propia y ser un espacio humano. En el caso del Drunkorama, ambas cosas las aporta Dani Romero, que empezó en la hostelería formando parte del equipo del primer Clandestino, aquel que rompió moldes como restaurante joven en Málaga, y luego se pasó a la noche para darle a los aficionados al rock&roll de la ciudad un espacio que pudieran sentir como su propia casa. Tras una etapa en Berlín, Dani volvió con la idea de probar en Málaga la fórmula habitual en Europa de un bar donde se mezclaran de forma natural la música, las copas y la comida, y así nació el Drunkorama bar-restaurante. Para entender del todo la fórmula, hay que aclarar que Romero concibe su bar como «un bar de barrio en el barrio del centro». Público joven, público no tan joven pero que sigue entendiendo el rock&roll como una bandera, y extranjeros aficionados al género guiados por la brújula de las redes sociales, se alimentan aquí al 50% de música y actividades culturales, y de una carta pensada con la idea de dar de comer bien, a precios asequibles y con honestidad.

Datos de interés

Dirección y teléfono:
C/ Ramón Franquelo, 7; 951 150855
Cierra:
Domingos y mediodías excepto sábados.
Algunos platos:
Croquetas (4€ M/ 8 € R), miniburger vegana (4€), flamenquín casero con patatas (9€).

Uno de los hits del 'Drunko' son las croquetas variadas, siempre caseras, que un jueves al mes protagonizan unas jornadas gastronómicas únicas en su género: 'Arte, birra y croquetas', es decir, doce tipos de croquetas, muchas de ellas nuevas, música y mercadillo de artes gráficas (ilustradores y fotógrafos). Otros platos favoritos son las miniburger, incluyendo una a base de lentejas, chorizo vegano y salsa hoisin (veganos y vegetarianos cuentan con bastantes opciones en la carta) o los flamenquines, que además son enormes, por lo que resultan perfectos para compartir. Y una norma de la casa es que las patatas que acompañan los platos sean peladas y fritas por ellos mismos. Buena parte de la oferta está pensada para picar y compartir acompañando una cerveza, un vermú o una copa; desde las croquetas o las minihamburguesas hasta el hummus de pimientos asados y crudités, los nachos o los langostinos al pilpil. Pero también hay platos con fundamento, como el pollo 'Jager', la carrillada en salsa o las albóndigas de ternera, con salsa casera receta de la madre de Dani Romero. Al frente de la cocina, Jessica y Hernán se encargan también de cambiar semanalmente la pizarra de sugerencias, que siempre es recomendable consultar. En la carta de bebidas aflora el carácter de bar de copas, aunque por supuesto hay opciones de vinos blancos y tintos, variedad de cervezas y buen vermú, pero el mejor maridaje aquí es el calor humano y la autenticidad.

 

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