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Restaurantes en Malaga

HORARIOS

De 14 h. a 2 h.

Descanso

Domingo

Aforo

25 personas dentro + 40 en terraza

servicios

Accesibilidad minusválidos, Admisión de tarjetas, Audiovisuales, Baño para minusválidos, Barra, Climatización, Fax, Parking próximo, Terraza, Terraza exterior, Zona de bar

El nuevo templo del gin tonic en Málaga se llama Moonlight. Los amantes de esta bebida encontrarán allí las mejores marcas de ginebra para combinar en su justa medida con burbujeantes tónicas y originales toques frutales que harán del simple hecho de tomar una copa todo un placer para el sentido del gusto. Es un local pequeño, de esos que tanto atraen al público a pesar de que en ciertos momentos no quepa ni una mosca, bien diseñado y con una agradable decoración, en la que predominan el blanco impoluto de las paredes y el azul de la iluminación, lo que proporciona una atmósfera cálida y relajante. Cuenta, además, con una terraza ideal para disfrutar de la copa en verano. Aunque el rey del establecimiento es el gin tonic, también se sirven toda clase de whisky, ron y vodka y cócteles clásicos.
A pesar de su reciente apertura, este local tiene tras de sí una larga historia. El Moonlight fue hace 30 años todo un clásico de la coctelería en la ciudad, uno de esos sitios de moda que, tras su desaparición, quedaron en el recuerdo de muchos malagueños. Por aquel entonces, estaba situado en La Malagueta. En su nueva andadura se ha trasladado al centro, pero mantiene el mismo espíritu de aquellos años.
Tiene una carta con 49 referencias de ginebras de los sitios más dispares del mundo: francesas, africanas, las clásicas inglesas o americanas…, todas ellas con una breve explicación para que el cliente elija según sus gustos o apetencias. También es posible escoger entre varias marcas de tónicas.
Detrás de la barra, el barman Hernán Gómez utiliza toda su inspiración para preparar combinados exclusivos que sorprendan al cliente, toda una liturgia que se realiza por riguroso orden. Primero se colocan los cubitos de hielo, grandes y transparente, en una copa de balón reluciente. Después, las esencias, que varían en función de la ginebra elegida: pomelo rojo, pétalos de rosas, cáscara de naranja, canela en rama, hierbabuena, cilantro, perejil, romero, pepino, trocitos de fresa o frambuesa… Para continuar, se rocía el hielo con la ginebra y, por último, se sirve la tónica despacio y con ayuda de una cucharilla para que las burbujas no se rompan. Una vez terminado todo el proceso, la copa está lista para ser degustada despacio, apreciando sus ricos matices. Si se lleva la intención de probar varias marcas diferentes, existe la opción de pedir medios gin tonics para que las copas no se suban a la cabeza.

En definitiva, el Moonlight ha vuelto dispuesto a vivir una segunda época dorada, para alegría de nostálgicos y paladares exigentes.

Texto: Victoria Souvirón

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