de 13.00 a 16.00 horas y 20.00 a 23.00 horas.
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Admisión de tarjetas, Baño para minusválidos, Carta de Vinos, Climatización, Menu degustación, Parking propio
Gastronomía de altos vuelos, pero con los pies en la tierra. Esa sería una buena definición para este restaurante, cuyo nombre en árabe significa ‘suerte providencial’. Situado en el único hotel de cinco estrellas de Málaga, el Vincci Posada del Patio, a buen seguro que quien se deje caer por allí se sentirá afortunado de poder degustar las mejores recetas de la cocina mediterránea, presentadas con un gusto exquisito.
La carta es pequeña, porque varía según los productos de temporada. Moderna, pero sin dejarse llevar por los excesos de la deconstrucción y otras extravagancias culinarias. Original, aunque se identifica perfectamente lo que se está comiendo. Los vinos no se quedan atrás. Su bodega está muy bien pensada para satisfacer las lenguas más exigentes.
Los entrantes hablan por sí solos: medallones de foie con moras salvajes en almíbar y nieve de azúcar, ensalada de perdiz en escabeche, risotto de setas y boletus con crujiente de parmesano o crema de melón con su granizado sobre cristales de Málaga Virgen y diamantes de bayas de Goji.
Entre los pescados, destacan el lomo de bacalao sobre pisto con lágrima de ali-oli suave, el rodaballo con puré de coliflor y almejas salteadas o la merluza de pincho gratinada. Los paladares más carnívoros podrán dejarse seducir por la presa ibérica rellena de foie y setas, el solomillo de ternera con pastel de patatas en camisa de panceta ahumada o un rico cochinillo cocinado a baja temperatura con compota de frutas. Si se quiere probar un poco de todo, también hay un menú degustación por 45 €.
Es importante dejar un hueco para el final, porque será complicado resistirse a probar los canelones de piña natural con infusión de coco y vainilla o la torrija de pasas en cremoso de queso.
Minimalista y elegante, es el sitio ideal para organizar una cena íntima, ya que sólo cuenta con ocho mesas y capacidad para unas 40 personas. Tiene otras comodidades adicionales, como dejar el coche al mozo del hotel y la posibilidad de reservar la terraza de la piscina para tomar la copa de sobremesa si vas en grupo.
En este restaurante se organizan, además, actividades y jornadas gastronómicas orientadas a la difusión de la cocina más típica de nuestra tierra. Según la época del año, se guisan platos tradicionales de Cuaresma, Semana Santa o Feria, así como antiquísimas recetas rescatadas de viejos archivos del legado andalusí. Una última recomendación: no se marche sin visitar los restos de la muralla mozárabe que ha sobrevivido al paso de los siglos.
Texto: Victoria Souvirón.