Bagazo, una apuesta ambiciosa con personalidad

Bagazo, una apuesta ambiciosa con personalidad
Daniel Maldonado

Este establecimiento propone una restauración actual y atenta a los detalles en un local acogedor y versátil

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Reconforta ver que una de las esquinas más codiciadas del barrio de Huelin, en el Paseo Marítimo Antonio Machado, haya cambiado recientemente el cartel de una franquicia por el de Bagazo. Fruto de la alianza entre empresarios malagueños y un solvente grupo de restauración de Madrid, Bagazo es un restaurante cuidado de principio a fin y pensado para dar buena comida y servicio a precios asequibles.

Daniel Maldonado

El amplio local se ha transformado en un espacio luminoso y acogedor por el inteligente equilibrio entre guiños a la estética industrial como homenaje a los orígenes de Huelin (también el nombre, Bagazo, fibra de la caña de azúcar, alude a la presencia histórica del cultivo allí) y elementos vegetales y vintage. Otra ventaja es que el espacio se puede compartimentar para garantizar la intimidad a grupos, y que incorpora, además de la terraza exterior, dos zonas acristaladas que se pueden transformar en terrazas o en reservados para grupos medianos. Hay también dos barras pensadas para la oferta de coctelería y vermús, una de las señas de identidad de Bagazo, que elabora una estupenda mezcla propia a partir de distintos vermús locales.

Bagazo

Dirección y telefóno:
Paseo Marítimo Antonio Machado, 60, Huelin. 952327023.
Cierra:
Lunes
Tipo de cocina:
Cocina mediterránea, vermú, cócteles
Precios:
Ssam de panceta: 4,90 euros; Steak tartar: 18,50 euros; Twister de yuzu y crumble de galleta: 6,90 euros

La carta, a cargo del chef Guillermo Martín, propone una cocina esencialmente mediterránea pero abierta a influencias globales, donde hay espacio para la tapa y el picoteo compartido: una ensaladilla rusa muy cuidada, croquetas caseras de jamón, anchoas del Cantábrico o unas bravas que hacen gala de la influencia madrileña de parte de los socios, u opciones creativas inspiradas en lo local como los mejillones con gazpachuelo de jalapeño, la ensalada de tomate 'my way', con variedades de tomate en presentaciones distintas (ahumado, encurtido, al natural...) o las sardinas ahumadas en AOVE y ponzu de naranja. Otra propuesta interesante y distinta es la tortilla de patatas, una tortilla 'vaga', es decir, cuajada solamente en la parte inferior y por tanto cremosa arriba, que se remata con una espuma de brandada de bacalao.

Daniel Maldonado

El capítulo de las carnes es tal vez el más abierto a influencias internacionales, en propuestas como el ssam (rollito coreano de lechuga y carne) de panceta a baja temperatura y salsa hoisin, aunque también se puede optar por un clásico como el picantón a las finas hierbas, una carrillada al PX o un steak tartar de solomillo al bourbon. Los pescados tiran más a la influencia mediterránea. Un plato sorprendente y logrado es el bacalao con porrusalda exprés, donde la porrusalda, sabrosa y ligera, se transforma en salsa. Los postres muestran de nuevo ganas de sorprender. Logrado y divertido el twister de yuzu con crumble de galleta. El servicio es profesional y atento. La carta de vinos, en construcción, es ambiciosa.