Restaurante Tragatá: El sabor de lo auténtico con nuevo look

Restaurante Tragatá: El sabor de lo auténtico con nuevo look

Crece en espacio y carta sin perder la esencia de Benito Gómez: cocina «rica y bien elaborada» en versión informal, pero sujeta siempre al mercado y la temporada

Marina Martínez
MARINA MARTÍNEZ

Todo se lo jugaron a una carta. Una pequeña cocina que abría en diciembre de 2006. Casi trece años después, Benito Gómez y Merche Piña vuelven a jugársela duplicando el espacio y el personal de ese rincón que tantas alegrías les ha dado. Lo tiene claro Gómez: «Gracias a Tragatá existe Bardal». Y gracias a Bardal, él lleva casi dos años luciendo la estrella Michelin en su chaquetilla. Esa que comparte con aquella primera casa que ya empezaba a quedarse pequeña. Tras dos meses cerrada por reforma, Tragatá volvía a encender los fogones el pasado Domingo de Ramos totalmente renovada. Había expectación, las colas en la puerta a la espera de mesa lo decían todo. En plena Semana Santa era previsible. No tanto que las siga aún. «No hemos parado, estamos contentísimos con la respuesta del público», reconoce Merche Piña, cómplice de Benito Gómez dentro y fuera del trabajo.

Al frente de Tragatá se siente «en familia». Por muchos cambios y años que hayan pasado, ahí sigue el equipo originario, con Rosa Angélica Santos y Natalia Lisevych entre las más veteranas, siguiendo «las locuras de Benito». También en su afán de crecer y confiar en que funcionaría. «Todos creemos en él». Para Piña es fundamental, eso, y el ambiente de trabajo. Al final, se transmite en la mesa. Todo suma. Ytodo evoluciona. Tragatá lo ha hecho. Se percibe desde el momento en que se cruza la puerta de entrada. No sólo en el espacio –de 80 a 150 metros cuadrados– y el «lavado de cara», evidentemente también en la carta. En la misma línea de siempre, de esa «cocina auténtica sin malabares», continúa creciendo hacia una confluencia entre las raíces catalanas y andaluzas de las que bebe el propio Benito Gómez. Siempre con mucho fondo y horas de trabajo detrás, sobre una base tradicional, pero con concesiones a la creatividad. Todo envuelto en un formato informal.

Novedades

Casi trece años después de inaugurarse, Tragatá se ha sometido durante dos meses a una reforma con la que ha renovado carta y sala. Más espacio, nueva decoración y una carta en la que destacan platos como el biquini de emmental y manitas de cerdo (en la foto).

Cocina creativa con base tradicional

Muy demandados son los caracoles a la llauna con romesco y alioli, un ejemplo de ese mestizaje hacia el que se encamina la cocina de Tragatá y en la que caben muchos otros suculentos platos en los que el sabor está por encima de todo: véase el biquini de emmental y manitas de cerdo, los chipirones confitados rellenos de butifarra, magret de pato oriental o la tortilla vaga de huevas de arenque. No faltan guisos como el de patatas con sepia o el de patas y morros, ni un apartado de sus 'clásicos', esos que nunca fallan y que les acompañan desde hace años. Entre ellos, los imprescindibles mollete de panceta confitada con mayonesa de chipotle y cilantro, el salmón marinado a la vainilla, la oreja de cerdo frita con salsa picante, o la sabrosa versión del bocata de calamares en forma de bollito de tinta con salsa brava. Sin olvidar el espacio de salazones ni los postres –dejen hueco–. Una carta que sigue redondeando Gómez, siempre fiel a su máxima: «Platos ricos, con buenos productos y bien elaborados». Con la flexibilidad del mercado y la temporada... y esa libertad marca de la casa.

Los datos

Dirección
C/ Nueva, 4. Ronda
Teléfono
952 87 72 09
Horario
Cierra los lunes
Precios
Oreja de cerdo frita: 4 € / Caracoles a la llauna con romesco y alioli: 10,50 € / Magret de pato oriental: 16,50 €