El restaurante de la Casa de Botes se traslada al Soho tras diez años en el Puerto

Álvaro Olea, en el interior del restaurante. /Fran Acevedo
Álvaro Olea, en el interior del restaurante. / Fran Acevedo

El establecimiento, que ha abierto en la calle Casas de Campos, se llamará ahora CB 23 e incluirá diferentes platos para tomar en la barra

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

El restaurante de la Casa de Botes ha dejado de oler a mar y a salitre para iniciar un nueva andadura en el Soho, uno de los barrios con mayor crecimiento de la ciudad. Tras diez años atendiendo a sus clientes junto a la Farola y al Club Mediterráneo, sus propietarios han tenido que mudarse al vencerles el contrato que mantenían con la Autoridad Portuaria. A partir de ahora atenderán en la calle Casas de Campos número 23 con un nuevo proyecto empresarial que han llamado CB 23, en referencia a sus orígenes.

El propietario del negocio, Álvaro Olea, explica que a la hora de abordar su salida se planteó numerosas ubicaciones, como Cerrado de Calderón o Pedregalejo, aunque finalmente se decidió por el Soho por su potencial de crecimiento. Para el desembarco han escogido el local en el que se encontraba el Mesón Gallego (que se ha trasladado a la calle Martínez Campos). El local, que ha sido remodelado por completo recientemente, tiene unos 100 metros cuadrados de superficie y capacidad para 60 comensales entre el salón, la barra y la terraza. Inicialmente trabajarán seis personas, aunque la plantilla podría aumentar en función de la demanda.

Como en su anterior ubicación, el antiguo Casa de Botes mantendrá una carta especializada en la cocina marinera y con una fuerte especialización en arroces. De hecho, el propietario confiesa que su idea es elaborar diferentes variedades de este plato a lo largo del día para que los clientes puedan degustarlo en la propia barra sin necesidad de encargarlo con antelación.

Barrio en crecimiento

Sobre la zona elegida, Olea se muestra satisfecho porque la calle elegida ha sido peatonalizada recientemente y en ella han abierto varios negocios nuevos como los restaurantes El Imperdible o Cayetana. Además, en la calle Vendeja, la vía paralela, también acaba de abrir La Fábrica, negocio que ha tenido una gran acogida en el Soho desde su apertura. «El barrio está cambiando bastante; no tiene nada que ver con lo que era, y creo que va a seguir creciendo mucho en los próximos meses», considera.

Esta será la segunda experiencia del antiguo Casa de Botes en el Centro. A principios de 2016 abrió junto a unos socios un restaurante del mismo corte en la céntrica calle Strachan, aunque tuvo que cerrar por diferentes problemas.

Para el espacio que ha quedado vacío ahora en el Puerto tras la reciente salida del restaurante se han barajado diferentes usos potenciales, desde la instalación de un gran acuario, la ubicación definitiva de la noria o incluso se habló del proyecto teatral de Antonio Banderas. La propuesta que hay ahora sobre la mesa es que ese espacio lo ocupe en el futuro la Capitanía Marítima del puerto deportivo de megayates que la Autoridad Portuaria estudia para la dársena del Marqués de Guadiaro (entre los muelles 1 y 2).

 

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