1/4 kg. de pan, 2 huevos, 1/2 l. de vino de Málaga, 1 l. de aceite, miel
ELABORACIÓN
En una receta del siglo XIX, se consigna que la fritura debe hacerse en manteca en vez de aceite, aunque no parece lo más recomendable.
Las torrijas, cuyo nombre procede de ‘torrar’ (tostar), es un preparado bien sencillo que requiere cierta habilidad y que se encuentra muy extendido por toda España.
Los días más típicos para comerlas son los de Semana Santa. Unas veces se comen como postre y otras a la hora de merendar, acompañadas de chocolate o café. Antiguamente se hacían con panecillos entrelargos a los que les cortaban las puntas.
El poeta y gastrónomo sevillano Garmendia les tiene dedicada una oda que comienza así:
Vengo a contarte, torrija,
dulce postre cuaresmal,
esponjoso cuadrilátero
de tamaño natural.
Eres pan frito en aceite,
con canelita en rama,
eres pan con miel y vino,
eres más buena que el pan,
el pan y el vino que Cristo
consagra en cena pascual.
Preparación:
- Se cortan rebanadas de pan no demasiado gruesas y se empapan en vino de Málaga.
- Se fríen en aceite abundante, se sacan y se pasan por huevo batido. A continuación, se vuelven a freír hasta que se dore el huevo y tenga costra.
- Se deslíe a fuego lento un vaso de miel blanca en un poco de agua y se pasan las torrijas por este almíbar.
- Se colocan en una fuente y pueden decorarse con anises o canela.
Temporada: Primavera.