50 Gr. de almendras, 6 huevos, 2 limones, 200 Gr. de azúcar, mantequilla
ELABORACIÓN
Mas que un postre, a los soplillos habría que considerarlos propios de la dulcería. Este dulce es una de las muchas exquisiteces gastronómicas que se toman acompañando café o al té, después de las comidas o en las recoletas horas de la merienda.
El nombre soplillo nos sugiere algo delicado y proviene precisamente de la blanda textura de estas bolitas, especie de bizcochos cuya pasta es esponjosa y delicada. Es muy corriente designar esta clase de dulces con denominaciones sugerentes y etéreas, por ejemplo de Santa Fe no es más que una castellanización púdica, según don Manuel Alvar, de su equivalente francés pet de nonne, ya que, si nos estuviéramos a lo que en esta lengua dice, debiéramos llamarlo peo de monja.
El soplillo parece ser confitura oriunda de Granada, y en concreto de las Alpujarras; en la provincia de Málaga tenemos las perrunas y perrunillas, en las que entran los mismos ingredientes básicos (almendra, clara de huevo, azúcar y ralladuras de limón) aunque los malagueños presentan ligeras variantes como es la utilización de la manteca.
No debemos confundir las perrunillas con las perrunas, pan muy moreno hecho con harina sin cerne, que se empleaba como alimento de los perros, de donde les viene el nombre.
Preparación:
1. Primero: Se tuestan las almendras, se pelan y se pican en trozos pequeños. Se baten las claras de huevo, se les va añadiendo zumo de limón y alguna ralladura del mismo y se mezcla bien.
2. Segundo: Se agregan a dicha preparación las almendras y el azúcar.
3. Tercero: En un molde de horno previamente untado de mantequilla se coloca la masa en pequeños montones, procurando que sean del mismo tamaño.
4. Cuarto: Se hornea durante el tiempo necesario para que los ‘soplillos’ estén dorados.
Temporada: Todo el año.
Consejo: Después de horneados, pueden espolvorearse con azúcar glas.