Recetas divertidas para abrir el día de los más pequeños

Recetas divertidas para abrir el día de los más pequeños
Especial desayunos

¡Hoy cocinan los niños! Desayunos ricos y fáciles para que los peques de la casa sorprendan a los mayores

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ
1 Queso fresco casero (labneh)

Necesitamos:

1 litro de yogur natural sin azúcar (8 vasitos) -los mejores son el de cabra o el griego-; sal; un paño grande y limpio (los mejores son los de gasa) para filtrar el yogur; dos boles grandes; un bol para servir; aceite de oliva virgen extra (si sobran); si nos gustan, semillas de sésamo, orégano, tomillo y otras hierbas secas; y pan (el que mejor le va es el pan árabe de pita, pero el que prefieras).

Cómo hacerlo:

El labneh es un queso fresco un poco ácido y cremoso típico de Oriente Medio. Allí se toma para desayunar untado en pan de pita, con un poco de aceite de oliva, y está riquísimo. Es muy fácil hacerlo. Lo primero es abrir los yogures y volcarlos todos juntos en un bol bien grande. Añadimos sal a gusto, porque el queso es un poquito salado. No hay que pasarse; un poco más de media cucharilla de postre está bien. Removemos para que la sal se disuelva y forramos otro bol igual de grande con el paño que vamos a usar para filtrar el queso y quitarle todo el líquido (suero). Al cubrir el bol, vigila que te quede bastante paño por fuera para poder cerrarlo y hacerle un nudo. Una vez que pongas el yogur dentro del bol forrado con el paño, tienes que cerrarlo atando las puntas para formar una bolsa sin que se salga el yogur. La bolsa se puede colgar, una vez anudada, en el grifo de la cocina antes de acostarte, así goteará sobre el fregadero y no manchará nada. Después de toda la noche desuerando (soltando líquido), el yogur se habrá quedado como una masa apelmazada pero blandita si hundes un dedo. Ya se ha convertido en queso fresco. Puedes presentarlo en un cuenco, haciendo un hoyo en medio para poner un poco de aceite de oliva, y espolvorear con hierbas y semillas por encima. Si sobra después del desayuno, forma bolitas como albóndigas pequeñas y cúbrelas con aceite de oliva. Así se conservarán hasta una semana.

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2 Huevos a la flamenca

Necesitamos

Una cazuelita redonda y baja para horno; 2 huevos; 1 latita de guisantes (Si prefieres, puedes usar champiñones, habichuelas blancas de lata, o mezclar varias verduras); ½ vaso de tomate frito (¡mejor casero!); un poco de jamón cocido, o chorizo, o pavo, o atún...; aceite de oliva para untar la cazuelita; unas manoplas para no quemarte y un horno encendido a 220º.

Cómo hacerlo:

En Inglaterra, el desayuno más popular son los huevos con bacon. Llevan huevos a la plancha, bacon, salchichas, alubias con tomate, champiñones... Nosotros tenemos una versión parecida de ese plato. Se llaman ‘huevos a la flamenca’, y se le puede poner cualquier verdura o legumbre, cualquier fiambre o embutido, incluso pescado, y queso. Lo bueno de este plato es que es fácil de hacer y puedes usar la imaginación. Lo primero que tenemos que hacer es encender el horno a 220º con calor arriba y abajo y untar bien la cazuela que vayas a usar con aceite de oliva, procurando que llegue hasta los bordes de la cazuelita, porque el huevo se pega mucho. Luego, ponemos en el fondo el tomate frito. Si vas a usar guisantes de lata, escurre primero el líquido y pon un par de cucharadas soperas encima del tomate. Luego, con una tijera o con un cuchillo, pica el jamón o el embutido que vayas a usar. Si pones atún, escurre bien el aceite. Reserva esto y casca los huevos. Para que no caigan al plato trozos de cáscara, lo mejor es abrirlos sobre un tazón. Después, con cuidado, ponlos sobre los guisantes. Distribuye a tu gusto el fiambre o el atún, ponte las manoplas, abre el horno, saca la bandeja, pon en ella la cazuela, cierra el horno y deja que el plato se haga durante 12 minutos, o hasta que veas que la clara del huevo está cuajada y blanca. Ponte de nuevo las manoplas, saca la cazuelita del horno, ponla sobre una superficie que aguante el calor y ¡a desayunar!

3 Muesli a tu gusto

Necesitamos

1 y ½ taza de copos de avena; 1/2 taza de tus frutos secos favoritos, crudos; ½ taza de pipas peladas de girasol y calabaza; ½ taza de pasas o arándanos secos, o ciruelas, u orejones, o ½ taza de pepitas de chocolate negro; 1 cucharadita de canela; 1 pellizco de sal; 2 cucharadas de aceite de oliva; ½ taza de miel; un bol grande para mezclar todo y una bandeja de horno con un papel de hornear encima.

Cómo hacerlo:

Ponemos a calentar el horno a 150ºC. Metemos los frutos secos en una bolsa de plástico, la cerramos y golpeamos con un rodillo (sin pasarse de fuerza) para trocearlos. Abrimos la bolsa y volcamos los frutos picados en un bol. Medimos la avena en una taza (necesitamos taza y media) y al bol. Medimos la mezcla de pipas de girasol y calabaza, y al bol. Añadimos la sal, la canela, el aceite y la miel, y con las manos limpias, removemos todos los ingredientes, deshaciendo los pegotes que puedan formarse. La miel va a ser el ‘pegamento’ del muesli, así que es importante que se distribuya por todos lados. Al terminar de remover, tendremos una masa pegajosa. Ponemos un papel de horno sobre una bandeja, volcamos la mezcla en el centro, formamos un rectángulo que no llegue a los bordes de la bandeja y metemos la bandeja en el horno para tostar la mezcla. Tardará 15 minutos. Necesitaremos ayuda de una persona mayor para sacar la bandeja de vez en cuando y remover, para que se tueste por igual. Si no, la parte de arriba y la de abajo se pueden quemar. Sacamos la bandeja del horno. Podemos hacer el muesli suelto o formar barritas. Si lo queremos suelto, dejamos que se enfríe, separamos y lo metemos en un tarro con la fruta seca o el chocolate. Si queremos barritas, ponemos las pasas en caliente, apelmazamos todo y cuando esté seco, cortamos cuadraditos con un cuchillo y podemos bañarlos en chocolate.

4 Magdalenas de aceite de oliva

Necesitamos

½ vaso de aceite de oliva virgen extra; 200 gr de azúcar; 50 gr de azúcar más sobre las magdalenas; la ralladura de 1 naranja; 4 huevos; 200 gr de harina; 1 sobre de levadura; un pellizco de sal; dos boles bol grandes; un cuenco o tazón para cascar los huevos; varillas eléctricas (o manuales, o un tenedor); un colador o cernidor de harina; una lengua de pastelería, o una cuchara grande; una manga pastelera y cápsulas de magdalenas.

Cómo hacerlo:

Lo primero es encender el horno a 180º. Coge un tazón grandecito donde puedas cascar los huevos y échalos ahí, para poder pescar cualquier trocito de cáscara. Una vez preparados los huevos, pásalos a un bol grande, añade los 200 gramos de azúcar y un pellizquito de sal y bate hasta que los huevos estén espumosos y de color amarillo claro. Lo mejor para hacer esto es usar unas varillas eléctricas. Si no tienes, se puede hacer con una varilla manual o incluso con un tenedor. Cuando los huevos estén a punto, pon la piel de una naranja que habrás rallado antes y empieza a añadir poco a poco el aceite de oliva, sin dejar de batir cada vez que viertas aceite para que quede bien mezcladito. En otro bol aparte, vamos a poner la harina y la levadura, echándolas sobre un colador o cernidor para que quede suelta. Cuando la mezcla de harina y levadura esté lista, vuélcala sobre la mezcla de los huevos y remueve con mucho cuidado, ayudándote de una lengua pastelera o una cuchara grande, y haciendo movimientos de abajo arriba y en redondo, tratando de que la mezcla de huevos vaya envolviendo la harina. Hay que remover hasta que la masa esté lisa y sin grumos. Ahora es el momento de llenar con la masa una manga pastelera, poner las cápsulas de magdalenas en la fuente de horno y rellenarlas con masa hasta la mitad. Espolvorea un poco de azúcar encima y mételas al horno de 15 a 18 minutos.

5 Crema de limón

Necesitamos:

4 yogures (naturales, o de limón, o tipo griego); 1 lata pequeña de leche condensada; 3 limones; 1 exprimidor; 1 bol grande; unas varillas, o una cuchara grande; ara decorar y darle nuestro toque: tus frutas favoritas (las frutas rojas van muy bien, pero también el plátano, la manzana, etc.), galletas tipo granola o bizcochos, frutos secos...

Cómo hacerlo:

Esta es la crema más fácil del mundo, y una de las más ricas. No se necesita fuego, está buenísima y queda cremosa, porque al mezclar el limón con la leche condensada se pone espesa. Vamos allá. Lo primero que tenemos que hacer es abrir los yogures y volcarlos en un bol grande, para poder añadir los demás ingredientes y remover sin que se salga todo. Luego exprimimos los limones. Si te gusta el aroma de la ralladura, puedes usar un rallador para sacarla, pero tienes que hacerlo antes de exprimir los limones, y con cuidado de parar cuando asome la parte blanca, que es más amarga. La ralladura la pones sobre los yogures, y el zumo de limón lo reservas. Abre el bote de leche condensada y vuélcalo sobre el yogur aprovechando hasta la última gota. Mezcla perfectamente el yogur y la leche condensada, añade el zumo de limón y remueve bien. Ya está lista. Lo único que tienes que hacer es repartirla en vasitos y enfriar. Puedes montar unas copas poniendo en el fondo un poco de bizcocho, luego crema de limón y al final frutas peladas y troceadas. Si no puedes tomar lácteos, esta crema se puede hacer también con yogur de soja y nata vegetal, pero como estos productos no suelen llevar azúcar, tendrás que añadir azúcar u otro endulzante a tu gusto para que no esté demasiado ácida. Se puede tomar como desayuno, postre o merienda.

6 Varias ideas con frutas

Necesitamos:

Tus frutas favoritas, mejor si son de distintos colores; el zumo de 1 limón; un poco de azúcar (opcional); palitos de brochetas de madera; moldes y palitos de polo; copas o cuencos bonitos y un poco de crema de limón (receta arriba). Lo primero de todo es lavar la fruta. Si puedes usar frutas de distintos tipos, las ensaladas, copas y polos van a quedar mucho más bonitos. Usa frutas rojas, cítricos, plátanos, manzanas y peras, uvas... Lo que haya de temporada y te guste más.

Idea 1. Ensalada de frutas

Lo primero que hay que hacer es trocear la fruta. Pela las que no se puedan comer con piel, pero aprovecha la piel de las manzanas y peras para dar color. Puedes hacer trozos de distintos tamaños o cubitos iguales. Cuando tengas la fruta lista, pásala a un bol, pon azúcar a tu gusto (sin pasarte) y añade el zumo de limón que habrás exprimido antes, también a tu gusto. Tras unas horas en la nevera, la ensalada tendrá una salsita super rica.

Idea 2. Polos de frutas

Para hacer los polos, tienes que triturar por separado con una turmix o en el vaso batidor frutas de distintos tipos con un poco de azúcar (a gusto) y un poco de zumo de limón. Luego rellenas los moldes con los distintos sabores. Puedes mezclar sabores. Rellena los moldes hasta la mitad o la tercera parte, congela y luego rellena un poco más con otro batido. Así quedan muy bonitos y ricos.

Idea 3. Brochetas de frutas

Corta la fruta en trozos como de 3-4 centímetros. Si tienes un sacabolas, puedes usarlo para sacar la pulpa de la sandía o el melón por ejemplo, y harás formas distintas. Ensarta la fruta en brochetas de madera alternando frutas de distintos colores. Las brochetas las puedes acompañar con salsa de limón (zumo de limón y azúcar), con yogur, incluso con chocolate derretido, o tomarlas solas.

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