Prohobitox: Nuevos aires internacionales en el Centro de Málaga

Prohobitox: Nuevos aires internacionales en el Centro de Málaga

Bianca Braten y Robert Harewood se enamoraron de Málaga y dejaron Oslo para montar su propio negocio de marcada influencia internacional en la calle Juan de Padilla

Marina Martínez
MARINA MARTÍNEZ

Sorprende el nombre: Prohobitox. En plena calle Juan de Padilla. Pero es el sueño de Bianca Braten y Robert Harewood. Y lo han hecho realidad en el Centro. Hasta hace un par de años, esta afable diseñadora no conocía Málaga. Nunca hubiera imaginado que se convertiría en su casa. Fue un flechazo. «Me enamoré de la ciudad», confiesa recordando su primera visita. Gracias a unos amigos, aterrizó en Cómpeta por unos días. Aprovechó para conocer Málaga y se terminó de convencer, sabía que volvería. Y lo hizo. Este verano, sin ir más lejos. Entonces, dejó atrás veinte años de trabajo en Oslo para poner en pie en la capital malagueña su propio negocio. Contaba con Harewood como aliado. Con él ha compartido su vida desde que se encontraran en Londres hace tres décadas. Ambos tenían experiencia en el mundo de la hostelería. Ella, además, en el diseño de moda, y él, en los fogones, donde ha trabajado junto a destacados cocineros como Michel Roux Jr. (Le Gavroche), Trond Anderssen (La Canard) o el televisivo Gordon Ramsey (Aubergine), y los suyos propios en los restaurantes Madu y Fjord.

Con este bagaje, cambiaron de rumbo y se mudaron a Málaga con el objetivo de cocinar las influencias de sus viajes. De ahí el subtítulo de Prohobitox: Asian Crossover, basado en una cocina china especializada en tapas asiáticas. Entre ellas, las costillas a la naranja o el micuit de foie gras con praliné de cacahuete y el toque malagueño de la uva moscatel.

Dirección
C/ Juan de Padilla, 3. Cierra: Domingos y lunes mediodía.
Teléfono:
952 039 656
Cierra:
Domingos y lunes
Algunos platos:
Costillas a la naranja: 6 euros: Pulpo Hoisin, 18,50 euros; Superma de pato asada con aceituna y mango: 19,50 euros

Siempre intentan que los ingredientes de temporada sean los protagonistas de una carta en la que se puede encontrar desde salmón noruego hasta ostras francesas. Pero buscando la diferencia. Sabían que en Málaga podían hacerlo. «Me encantó el clima, la gente y esa mente abierta que hay aquí», apunta Bianca Braten. Sabe que la vocación turística de la ciudad es una ayuda. De hecho, sus clientes tienen todo tipo de nacionalidades. Desde americana a polaca. Aire internacional en todos los sentidos.

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