La Piká de los compadres: un canto a la cocina marinera

La Piká de los compadres: un canto a la cocina marinera
Fotos: Daniel Maldonado

Este restaurante especializado en pescados y mariscos destaca por la calidad de su producto y la atención de su personal

CARMEN ALCARAZ

Cuando el producto es de calidad, la cocina deja huella. Esto es lo que ocurre en La Piká de los Compadres, un restaurante especializado en pescados y mariscos que destaca por la excelencia de su materia prima, con genuino sabor malagueño.

Ubicado junto al Parque Litoral, a escasos metros de la playa de Sacaba, este proyecto nació hace casi ocho años de la mano de tres amigos que buscaban «reinventarse» tras la debacle laboral que supuso la crisis. Pero lo que podría haber sido una freiduría más se ha convertido en un auténtico templo de la cocina marinera malagueña gracias a la frescura de sus pescados y mariscos, surtidos diariamente por la pescadería que tiene en el mercado de Huelin Antonio Soler, uno de los dos socios que continúan al frente del negocio en la actualidad. «Acudir diariamente a la lonja nos permite adquirir lo que estimemos que vamos a gastar en el día. De este modo garantizamos la frescura diaria de nuestros productos. Además, a la hora de seleccionarlos siempre apostamos por la cercanía y, por supuesto, la máxima calidad», explica Carlos Javier Pérez, socio y gerente del restaurante.

El otro pilar fundamental sobre el que se sustenta este establecimiento es, sin duda, su personal. Eficacia, profesionalidad y buena atención son algunos de los adjetivos que definen a sus camareros, que hacen que los clientes se sientan, según sus propias palabras, «como en casa». «Entre el 80 y 90 por ciento de nuestros clientes son fijos. Conocen cómo trabajamos y valoran el servicio. Además, no solo repiten, sino que frecuentemente traen con ellos a familiares y amigos. Tenemos la suerte de contar con una clientela excelente, nuestra mejor carta de presentación», apunta Pérez.

Aunque disponen de una selección diaria de productos fuera de carta que varía en función de las capturas de cada jornada, algunas de las especialidades de este restaurante son los pescados ‘grandes’, elaborados principalmente a la espalda o a la sal; los arroces; las frituras; y los mariscos, entre los que se encuentran los que probablemente sean los mejores bolos de la capital.

Entre los moluscos, imprescindibles los calamares nacionales, que pueden disfrutarse en anillas, a la plancha o fritos enteros.

También merece la pena disfrutar de elaboraciones como los pimientos del piquillo rellenos de marisco, o las deliciosas peregrinas al cava. Los que sean capaces de dejar sitio para el postre apunten: pirámide de chocolate blanco. Una delicia. Todo ello regado con una selección de vinos tanto de la tierra como nacionales.

Datos de interés

Dirección:
Calle Pilar Lorengar, 9
Teléfono:
952 23 09 34
Cierra:
Lunes
Platos:
Pimientos del piquitllo, 9 euros; Peregrina al cava, 6,50 euros; Calamar grande frito, 16 euros.

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