Periplo: Un fresco aliño para el barrio de Huelin

Periplo: Un fresco aliño para el barrio de Huelin

Después de seis años en Pedregalejo, Periplo crece y amplía horizontes con una cocina non-stop basada en un concepto informal, pero saludable

MARINA MARTÍNEZ

El destino puede jugarnos a veces una buena pasada. Que se lo digan a Daniela Márquez y Juan Zafra. Asesora de imagen, ella trabajaba en la hostelería para costearse la carrera Biología. Lo mismo que él mientras estudiaba Ciencias Ambientales, pero cada uno por caminos divergentes. Hasta que se cruzaron. Márquez comenzó a acudir al negocio que Zafra abrió en Pedregalejo. Trabajaba en una oficina, pero le pedía el cuerpo emprender por su propia cuenta y riesgo. Y se arriesgó con buen sabor de boca. Seis años lleva al frente de Periplo. Zumos naturales, cócteles y ensaladas junto a la playa son algunas de sus bazas. Ya muchos clientes fijos pueden dar fe. Entre ellos, la propia Daniela, que de consumidora, pasó a ser empleada... y, de ahí, a pareja de Juan Zafra.

Tanto se metió en el negocio que empezó a picarle el gusanillo de llevar las riendas de algo propio. El destino, de nuevo, le tenía guardado un as bajo la manga. Una tarde, de copas con unos amigos en la zona de Huelin, le echó al ojo a una golosa esquina del barrio que ocupaba un estudio de fotografía. Al echar el cierre, decidieron embarcarse y reinventar aquella esquina. Con un segundo Periplo. Pero este más marca Daniela Márquez. Desde la decoración hasta la carta. «Sólo pretendo que la gente se sienta a gusto», comenta esta joven dispuesta a darle un «aire fresco» al barrio con nuevas propuestas como hamburguesas veganas y zumos naturales añadidos.

Datos de interés

Dirección:
C/ Tomás Echevarría, 5 / Paseo Marítimo El Pedregal, 65. Teléfono: 952 293 166. Cierra: Ningún día.
Algunos platos:
Ensaladas, 7,30 euros; Sandwiches, 4,30 euros; Crepes, 4,30 euros.

Hay para elegir, desde el de naranja, fresa y plátano; al de espinacas, manzana, pepino y jengibre; o incluso una granizada de limón y hierbabuena. Un toque diferente en la oferta gastronómica de la zona que se deja ver también en una divertida carta en la que no faltan sandwiches, crepes ni ensaladas, incluso con la opción de elaborarla a gusto del consumidor. Y a la hora que quiera. Su filosofía non-stop pone en bandeja tanto el brunch, como el almuerzo, la merienda, la cena o un cóctel a media tarde. No hay excusas.

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