Perdidos en las gama de grises: el reducetariano

¿Qué diantres es un reducetariano? No sabemos si un reducetariano tiene que terminar en vegano o quedarse en flexitariano

ESPERANZA PELÁEZ

Cuando decía Ferran Adrià que la alimentación del futuro sería «a la carta» estaba avanzando una tendencia que ya vemos a nuestro alrededor. Si históricamente han sido factores como la disponibilidad de determinados alimentos o la religión los que han influido en lo que comemos, ahora entran en juego el afán de cuidar la salud, mantener la línea o contribuir a la sostenibilidad del planeta. Hace poco, en una fiesta de amigos, el surtido de comida tenía en cuenta a celíacos e intolerantes a la lactosa, y a quienes han decidido no comer trigo o lácteos sin ser intolerantes (mayoritarios en el grupo). Los platos dispuestos en el bufé advertían si eran aptos para vegetarianos, si llevaban pescado, harinas o azúcar. Esa diversidad de opciones individuales de dieta es un síntoma de progreso social. Sin olvidar que una parte de la sociedad tiene pocas opciones de elegir, quien elige lo hace de forma soberana y por sus propias convicciones, y luego, para gustos los colores. Pero la necesidad de etiquetarlo todo lleva a veces a que nos perdamos en la gama de grises. Un ejemplo es el recién nacido movimiento reducetariano. ¿Qué diantres es un reducetariano, dirá usted? Pues, según explican ellos mismos en su página web (reducetarian.org), es una posición intermedia entre quienes comen productos de origen animal y quienes optan por no hacerlo. Si el extremo es el vegano, que destierra cualquier alimento de origen animal (aunque, como la miel, no suponga la muerte de la abeja), y entre medio están los vegetarianos (que aceptan el consumo de productos de origen animal como lácteos o huevos) y los flexitarianos (vegetarianos que comen ocasionalmente carne o pescado), ahora los reducetarianos proponen la reducción progresiva de los alimentos de origen animal en la dieta por los mismos motivos que los otros grupos. No sabemos si un reducetariano tiene que terminar en vegano o quedarse en flexitariano. En todo caso, se impone una aplicación telefónica sobre tendencias para no quedar de ignorantes cuando salgamos a cenar en grupo.

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