La parte y el todo

La parte y el todo

En China los huevos se combinan con proteínas vegetales como la soja y numerosas verduras, al igual que en Japón

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Los efectos para la salud de determinados alimentos suelen estar en el punto de mira de estudios científicos, y, según las conclusiones, nos incitan a consumir o a reducir su ingesta. A menudo nos vemos atrapados entre recomendaciones opuestas. Ojo, que aquí no hablamos de charlatanería nutricional, sino de estudios de instituciones académicas y grupos de investigación solventes y prestigiosos; del resultado de muchos años de trabajo de muchas personas cualificadas. Como el publicado recientemente en la prestigiosa revista médica estadounidense 'JAMA', acerca de la relación entre enfermedad cardiovascular y consumo de huevos. Un tema, el de los huevos, traído y llevado como pocos desde que en 1970 se detectara relación entre su ingesta y el aumento del colesterol y, en consecuencia, de enfermedades cardiovasculares. Muchas investigaciones se han llevado a cabo desde entonces, y parecía que los amantes de los huevos estaban de enhorabuena cuando, a mediados del año pasado, un estudio chino demostró que comer huevos disminuía el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cuando, pocos meses después, aparece este otro informe sustentado en el seguimiento de 30.000 estadounidenses durante nada menos que 18 años, y concluye que cada huevo consumido incrementa en un 2,2% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Pero la solidez del estudio ha empezado a mostrar algunas grietas. Por ejemplo, se ha centrado solamente en una población, la estadounidense media, que suele tomar los huevos para desayunar con acompañamientos como bacon, y completar la dieta con otros muchos alimentos no precisamente cardiosaludables. En cambio en China, lugar de procedencia del otro estudio, los huevos se combinan con proteínas vegetales como la soja y numerosas verduras, al igual que en Japón, uno de los mayores consumidores de huevos del mundo y uno de los países con menos colesterol. De forma que la verdadera conclusión definitiva es que más que alimentos concretos hay que estudiar las dietas en su conjunto.