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Restaurantes en Malaga

Carolina Navarro: "Soy sibarita para comida. Me encanta salir a comer bien"

"Las lesiones me han enseñado a valorar la salud y a las personas que me apoyan", dice la tricampeona del mundo de padel
04-09-2012 - Esperanza Peláez
Carolina Navarro:
Carolina Navarro en el comedor de Isabella Taller de Cocina.::PATRICIA MERCHÁN

Con un palmarés como el de Carolina Navarro, cualquier campeón en un deporte más mediático tendría calles a su nombre y hasta un título de marqués: ocho años como número uno mundial, tres veces campeona del Mundo, 12 veces campeona de España... En pádel. ¿Un deporte minoritario? «No tanto», rebate. «En España hay dos millones de practicantes, lo que pasa es que hay poca gente federada». A Carolina no le importa la fama. Además, entre los amantes del pádel que la han llamado para jugar están desde el ex presidente del Gobierno José María Aznar hasta los componentes de La Oreja de Van Gogh, Manuel Pellegrini, Carlos Jean o los tenistas Vivi Ruano y Carlos Moyá.
Llega a la cita en el restaurante Isabella Taller de Cocina después de su primer entrenamiento tras unas cortas vacaciones. «Estoy un poco reventada», dice. Andrés, el maitre, le ofrece una bebida isotónica. «Gracias; eso lo dejo para los partidos», dice sonriendo.

Bondades del tinto
Al final pide agua y se permite una copita de tinto. «Es la única bebida que me gusta de verdad, aunque más de una copa me deja lista. Pero de vez en cuando lo tomo incluso la noche antes de la competición, por consejo de mi preparador físico. Es un relajante estupendo...». La única copa de vino baja lentamente a lo largo de un menú degustación compuesto por unos entrantes de croquetas melosas del puchero, minipizza casera de boletus y parmesano y profiterol de torta del casar seguido de un dúo de solomillo de orza con salsa tonnata y tataki de atún marinado con hierbas y soja, una sartenada de berenjenas con chipirón relleno y porra y un chuletón de vaca vieja con crepe de espárragos. De postre, canutillos rellenos de piña y coulant de chocolate con helado de stracciatella y sopa de chocolate blanco.
«Voy a probar el postre porque  nunca lo perdono. Me vuelve loca el dulce, pero esta noche me toca un yogur; si no, ésto tendrá consecuencias», advierte la deportista. Y cumple: sólo probar.
Dice Carolina Navarro que la afición al dulce es una herencia de su madre. «Mi madre es sueca, y allí hay muy buena repostería. En Navidades hace unas casitas de galleta que son muy tradicionales. Son huecas y dentro se esconde algún regalito. Pero lo mejor es que el envoltorio se come». El testigo lo ha tomado su hermana Elsa, que compagina la gestión de un campo de pádel con una empresa de tartas de fondant y galletas. «Mi hermano Carlos también es un artista de la cocina, pero él se ha especializado en sushi. También lo hace profesionalmente. En mi casa la que menos cocina soy yo, pero soy sibarita para la comida. Ir a un buen restaurante es un placer».
Disfrutar el momento parece ser uno de los pilares de su fortaleza. «Me gusta lo que hago. Disfruto entrenando, disfruto compitiendo y disfruto descansando. Cuando vengo a Málaga (vive en Madrid) me entrego a mis sobrinos; tengo dos sobrinas gemelas, Carolina y Macarena, y un sobrino, Juanito. Al despedirnos me piden que me quede con ellos para siempre».

Aterrizaje casual
El aterrizaje de Carolina Navarro en el pádel fue, cuenta, «un poco casual». «Yo jugaba al tenis, y cuando llegué a los 18 años, se planteó la situación de tener que elegir entre estudiar una carrera o seguir como profesional. Yo quería estudiar, y en ese momento un amigo me habló de un deporte nuevo que podía permitirme estudiar y jugar. Empecé y enseguida tuve resultados. Al final me dieron una beca para estudiar INEF en la Universidad Europea de Madrid. Era la primera vez que salía de casa. Tuve que empezar a vivir, aprenderlo todo», recuerda.
A una buena competidora le gustan los retos, pero en 2004 le llegó uno especialmente duro. «Justo antes de un Campeonato del Mundo donde iba como favorita, tuve una lesión muy grave de rodilla: me rompí el ligamento cruzado anterior. Me perdí el Mundial. Tenía que esperar dos años para volver a competir. Pero ocho meses antes del siguiente, me pasó lo mismo en la otra rodilla. El médico me aconsejó que me operase, y lo hice aunque no sabía si iba a llegar a tiempo para el Mundial de 2006. Una lesión como esa te deja hecha polvo, física y anímicamente. Tuve que guardar cama, y luego casi volver a aprender a caminar. Puse todo el empeño del mundo, y al final logré llegar en buena forma al mundial y gané. Cuando en las entrevistas me preguntan cuál ha sido el mejor momento de mi carrera, siempre recuerdo ese mundial. Mientras jugaba la final, pasaban por mi cabeza todos los momentos duros».
De las lesiones también sacó algo positivo. «Sobre todo aprendes a valorar lo que tienes; la salud, la gente que te apoya... El pádel es un deporte de equipo. Aparte de mi compañera Cecilia Reiter, están el preparador físico, el entrenador de pista y el psicólogo. Nosotras jugamos, pero todos somos importantes».
Con 36 años, en un deporte como el pádel puedes estar en tu mejor momento. «Yo desde luego no pienso en retiradas; pienso en volver a ser número uno del mundo este año, porque éste es uno de los pocos deportes en los que la edad y la experiencia son un valor añadido», afirma. Y dos reivindicaciones más sobre el pádel: «es el deporte con más mujeres practicantes y, contra lo que se piensa, ni es caro ni es un deporte de pijos». 

EN DOS PALABRAS

¿Su plato favorito?

Me encanta comer de todo, pero los huevos fritos con patatas son mi debilidad.
 

¿Un alimento que deteste?

Las vísceras, con la excepción del foie.
 

¿Su plato favorito de la cocina malagueña?

Hay muchos: los espetos de sardinas, el gazpacho, el gazpachuelo...
 

¿Un alimento que pueda comer sin cansarse?

Los huevos, en todas sus versiones. Los como mucho; son una especie de alimento fetiche.
 

¿Cuál es el secreto de una comida perfecta?

Un buen vino tinto, buena compañía y un buen postre.
 

¿Un personaje con el que le gustaría compartir mesa?

Con Rafa Nadal o Roger Federer. Sería una comida muy entretenida, seguro.
 

¿Qué suele comer en competición?

Antes de un partido, un plato de pasta con algo de aceite y queso y ensalada. Si juego al día siguiente, meto también proteínas, algo dulce y hasta una copa de tinto.
 

¿Una receta que le salga bien?

Los spaghetti a la carbonara... y el guacamole. Me sale que te mueres.
 

¿Qué le gusta de Isabella Taller de Cocina?

El sitio es muy acogedor, el trato genial, y los platos son muy buenos.

 

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