Málaga en la Mesa

La Vikinga, un retorno esperado

Marta Brinkmann y Rafael Palomo
Marta Brinkmann y Rafael Palomo / Daniel Maldonado
  • Marta Brinkmann y Rafael Palomo se reúnen en un nuevo proyecto que continúa y actualiza su añorado restaurante Los Vikingos

El teléfono no para de sonar para recibir reservas. Está claro que Marta Brinkmann y Rafael Palomo no se equivocaban cuando, animados por el buen sabor de boca que les había dejado Los Vikingos, la recordada casa de comidas que dirigieron, ella en cocina y él en sala en el paseo de Sancha, se decidieron a retomar el proyecto, esta vez en Parque Clavero, un entorno residencial a un salto del centro de Málaga, y en un local donde ha ganado protagonismo la agradable terraza, un espacio perfecto para ampliar la sobremesa, que permanece abierto en el intermedio entre los servicios de comidas y cenas.

Los clásicos absolutos de esta casa fueron el gazpachuelo y las hamburguesas, cuya receta transmitieron a Marta los anteriores dueños de Los Vikingos. Ambos platos se mantienen tal cual, pero dentro de una carta que ofrece cocina mediterránea actualizada, atenta a los mejores productos de cada estación (en breve estrenarán la de verano). Pescados y carnes son los reyes de la carta, y propuestas como las costillas de cerdo a baja temperatura caramelizadas con soja, miel y naranja (14,50 €), el rodaballo con arroz Venere (18 €), el solomillo de ternera con cebollitas al vino tinto y boniato (22 €) o el magnífico lomo de bacalao confitado con salsa de pimiento rojo, cremoso de patata y alga spaghetti de mar (19 €) muestran la creatividad y el respeto al producto de la chef.

En una casa donde la clientela es fiel se cuidan también las sugerencias de mercado, incluyendo el guiso del día: potajes como el de garbanzos e hinojos o garbanzos, puchero, judías blancas con codorniz y la aplaudida fideuá de la casa (8 euros).

Para empezar, propuestas como las croquetas de espárragos y puerros o las de cocido(8 €), una clásica ensalada de merluza, patatas y mayonesa (9 €) o los huevos rotos con alcachofas confitadas y panceta adobada (10,50 €) son ideales para poner al centro de la mesa. También se ofrecen bocados más creativos, como la ensalada de zanahorias marroquíes con espinacas y carpaccio de ternera (11 €) o el rollito crujiente de col y confit de pato con salsa satay (4,50 €), sin descuidar productos como las anchoas o el queso curado. En los postres se trasluce el encuentro entre clasicismo y toque personal: tarta de chocolate y galletas con helado de chocolate belga, tocino de cielo con fruta de la pasión o tarta de queso manchego y membrillo (6-6,50 €) son solo algunos ejemplos.

Rafael, enamorado del vino, ha elaborado una carta cuidada y dinámica donde hay espacio para los clásicos, pero también para vinos locales, espumosos y dulces y D. O. interesantes, como Bierzo, Toro, Extremadura o Jumilla. Un retorno por todo lo alto.

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