Málaga en la Mesa

De tapeo por el mundo desde Málaga

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Alejandro Salido, con las propuestas de Misuto / Foto: fernando gonzález vídeo: Pedro J. Quero

  • La comida callejera internacional centra la oferta culinaria del Gastronomy Festival

  • Del bulgogi coreano al típico bocadillo egipcio o las ostras francesas. La Marina Street Food ofrece hasta el domingo una carta muy cosmopolita

Si alguien le propone comer un kofta, probablemente le suene a chino. Pues no, es egipcio. Concretamente, es su típico bocadillo callejero. A saber, carne de ternera, especias, salsa tahini (con sésamo, aceite y limón) y un picado de tomate y cebolla. Pero no hace falta ir a Egipto para probarlo. En la plaza de la Marina lo tienen. A razón de tres euros. Es lo que pagará de media por cualquiera de las otras tantas tapas de una carta de más de una veintena. La excusa es la Marina Street Food, plato fuerte del Málaga Gastronomy Festival, que hasta el domingo ofrece una selección de propuestas de lo más cosmopolitas. Todas entre dos y cuatro euros.

Desde el mencionado kofta hasta la empanadilla criolla y ostras. Mucha cocina callejera internacional entre las creaciones de los siete restaurantes malagueños presentes en esta tercera edición. «Nosotros hemos viajado desde Canadá hasta Boston y hemos visto que se pueden hacer cosas de calidad en la calle, comer en un foodtruck no tiene por qué significar estar malo al día siguiente», advertía ayer Amador Fernández entre tapa y tapa. Además del kofta, bulgogi coreano de ternera (carne estofada con verdura y salsa huancaina, con queso fresco, aji amarillo y cebolleta en pan de malta de El Colmenero) y bourbon pulled pork (carne de cerdo marinada y en cocción al vacío durante un día, servida en pan de hamburguesa).

A eso de las dos y media, se veían salir de cocina sin apenas descanso. Arrancaba con ritmo la primera de estas cuatro jornadas en la plaza de la Marina. A mediodía, Umami’s había servido cerca de 150 ostras. Es una de las novedades de esta edición. En su estand las sirven de dos formas: al natural y al estilo thai (con limón y pimienta molida). Junto a ellas, su carta también incluye ceviche de cangrejo real.

Exótica también es la propuesta de Batik, con la hamburguesita de buey con trufa, boletus y pesto rosso; el taco de tartar de salmón ahumado al Jack Daniels, encurtidos y gel de mojito; y su Nem Chà giò de cerdo al yakiniku con setas y jalapeños (rollito típico vienamita). «Nuestra cocina es muy internacional, de contrastes, y esta es una especie de ventana a ella», explicaba el chef Mario Rosado en referencia a esta especie de escaparate que supone para ellos la Marina Street Food. Tanto es así que, en el primer año, Misuto experimentó un aumento del 130% en las visitas a su web. Así lo recordaba ayer Alejandro Salido, al frente de su cocina. Parte de ella la sirve también en su barra de la plaza de la Marina: uramaki de ventresca de atún y foie y salmón y trufa, brioche de carrillada y curry y mayonesa de su jugo y lima, y croquetas japo de gambas y salsa kimuchi.

Toque asiático

Es el toque japo de esta edición en la que también se puede encontrar un guiño asiático en el pollo frito de Alea, rematado con sojanesa (mayonesa con soja). Con él comparte carta el hot dog con salchicha de cerdo ibérico, mayonesa, pepinillo y mostaza; y la empanadilla criolla.

Caleidoscópica es también la oferta de Kaleido. En honor a su nombre, en su carta hay sabores tan dispares como los de la tostada de tinga de pollo al chile chipotle, cebolla encurtida y base de alubias negras; el del taquito de atún marinado, salteado con ajetes tiernos y guacamole; o el miniperrito de albóndigas de ternera teriyaki, queso cheddar y kimchi.

Hay que llegar hasta Gorki para encontrar auténtico sabor a Málaga, con su tartar de salchichón Prolongo; su clásica minibarrita de solomillo ibérico, queso camembert, cebolla frita y mostaza antigua; y el crepe de ensalada de salmón ahumado con vinagreta de cítricos.

El postre lo ponen los espacios de Argentina y La Bella Julieta. En el primero, el protagonista absoluto es el dulce de leche, con cañones de hojaldre rellenos, milhojas o tarta, además del toque salado de las inevitables empanadas típicas del país. En La Bella Julieta, junto a sus características tartas de oreo o zanahoria, también se pueden encontrar propuestas saladas más andaluzas como el pan crujiente con atún en manteca o la burguer de chivo lechal con mayonesa especiada.

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