Diario Sur
Málaga en la Mesa

Fondo y realismo, entre las principales claves para una buena fotografía culinaria

Quien más y quien menos sigue como mínimo un perfil gastronómico en redes sociales. Hay para todos los gustos. Pero existen unas pautas. Ayer desgranó algunas Rocío Pérez (Kitchen and Love) en el taller sobre fotografía culinaria programado dentro de las actividades de la Marina Street Food del Málaga Gastronomy Festival. Pérez ofreció algunas reglas básicas para no fallar a la hora de publicar fotografías culinarias. Así, hizo hincapié en la importancia del fondo, como recomendó, «lo más neutro y liso posible». Si no hay disponibilidad, aconsejó desenfocarlo. Otra de las claves, dijo, es el realismo de la imagen. Hacer que «parezca real» con un «desorden natural». Aquí apostó por un atrezzo sencillo y texturas de lino o algodón, «cuanto más arrugadas, mejor». Sin olvidar trucos como tener a mano un espray con agua para realzar la frescura de hierbas aromáticas, por ejemplo, o barnizar con aceite un pescado o una carne para que resulten más atractivos.

Porque, como destacó, el objetivo es conseguir que a quien vea la fotografía «se le haga la boca agua». Y en ello es también esencial controlar la luz. A su juicio, siempre mejor natural. Si no es posible, recomendó pertrecharse de buenas ventanas de luz y reflectores. Y, en restaurantes, huir de sombras y elementos que distorsionen. En cuanto a composición, mejor verticalidad a horizontalidad («genera más tensión»); y mejor plano cenital que frontal. Al fin y al cabo, el objetivo, concluyó la fotógrafa, es buscar galerías dinámicas. De ahí que recomendara huir de la monotonía con fotografías exclusivamente de platos e introducir el elemento humano (brazos, manos, dedos) para no cansar. Son algunos consejos. Para quien quiera profundizar más, mencionó nombres como Aiala Hernando, Ajda Mehmet o Linda Lomelino, como fuentes de inspiración y aprendizaje.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate