Diario Sur
Málaga en la Mesa

Del asado argentino al ajoblanco con mortero

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/ Fernando González

  • Cocineras elaboran la receta tradicional malagueña tras la inauguración de la exposición sobre gastronomía argentina en el Málaga Gastronomy Festival

Argentina y Málaga siguen dándose la mano en el Málaga Gastronomy Festival al ser el primero el país invitado de esta edición. Ambas cocinas se han vuelto a dejar ver esta mañana en la plaza de la Marina. Primero, con la exposición fotográfica 'Gastronomía Argentina', que han inaugurado el ministro de Turismo de Argentina, Gustavo Santos, junto al alcalde Málaga, Francisco de la Torre, y el presidente de la Diputación, Elías Bendodo. "La cocina acerca a la gente, es puente de diálogo. Agradezco el esfuerzo del ministro de estar en este festival que toma velocidad más intensa a partir de hoy", advertía De la Torre, recordando que ya en Fitur se anunció que Argentina sería país invitado este año en el evento gastronómico malagueño. "Andalucía y Argentina tenemos mucho que ver, y es un honor que podamos aportar un granito de arena para que este festival sea aún más relevante", apuntaba Santos, destacando que la gastronomía argentina es "mucho más que carne", "busca posicionarse como una de las más importantes del mundo". Ese "mucho más que carne" se puede ver en la muestra fotográfica con un desfile de recetas en las que no faltan los escabeches, la trucha y, por supuesto, los asados. Mañana se podrá ver uno en directo en el escenario principal de La Marina Street Food. El mismo que justo después de la inauguración de la exposición ocupaban este mediodía las chicas de la Asociación de Mujeres Cocineras AMUCO.

Tras Argentina, era el turno de Málaga. Y el protagonista no podía ser otro que el ajoblanco. Este grupo de mujeres fue el encargado de tirar de recetario tradicional y elaborar en directo este plato como se hacía en sus orígenes: con mortero y pan de hogaza. En total, más de 50 litros de ajoblanco. ¿La receta? 150 gramos de almendra, 100 mililitros de aceite de oliva, un diente de ajo y sal, vinagre y pan a gusto del consumidor. Es lo ideal según Guadalupe Montesco, que ha aprovechado para recordar los orígenes del ajoblanco como un tipo más de gazpacho y a reivindicar su elaboración a la manera tradicional con mortero, quedando menos fino que en batidora. Sin olvidar el toque de uva moscatel o, como también proponía, alguna otra fruta como el mango o la manzana. Los curiosos que se han acercado a la plaza han podido probarlo. Mañana, el turno será para el costillar argentino.

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