Málaga en la Mesa

La gastronomía malagueña saca pecho ante los mejores chefs de España

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Los chefs posan en el restaurante de José Carlos García, donde se ofreció el cóctel de almuerzo / Foto: Álvaro Cabrera Vídeo: Pedro J. Quero

  • Treinta estrellas Michelin posicionan a la provincia en el mapa con su respaldo al Málaga Gastronomy Festival

Su día a día es una contrarreloj entre fogones con el reto de «hacer felices» a las personas que visitan sus casas. Pero ayer ninguno miraba la hora, no había prisas ni estrés. En su lugar se veían abrazos, ‘selfies’, bromas y risas. «Hoy los clientes somos nosotros», decía Eneko Atxa, triple estrella Michelin en su restaurante Azurmendi. Una veintena de chefs de todo el país, que juntos suman treinta estrellas Michelin, celebraron ayer una fiesta de la gastronomía en Málaga. Ante ellos, la ciudad desplegó su potencial culinario en una jornada «antológica y memorable», en palabras de Álvaro Muñoz, director de Lumen y promotor del Málaga Gastronomy Festival.

Números uno de la alta cocina española como Paco Pérez (5 estrellas. Miramar), Mario Sandoval (2 estrellas. Coque), Eneko Atxa (3 estrellas. Azurmendi), Fina Puigdevall (2 estrellas. Le Cols), Paco Morales (1 estrella. Noor), Andoni Luis Aduriz (2 estrellas. Mugaritz) y muchos otros pasearon por la ciudad y degustaron lo mejor de la despensa local. Junto a ellos estaba la cocina malagueña con estrella representada por José Carlos García (JCG), Diego Gallegos (Sollo), Mauricio Giovanini (Messina), Juan José Carmona (El Lago) y Luis Olarra (Kabuki Raw). Dani García no pudo acudir por cuestiones de agenda, como tampoco Marcos Granda, de Skina (en su lugar asistió su jefe de cocina).

Se citaron en la capital convocados por la revista ‘Apicius’, en el marco de la cuarta edición del Málaga Gastronomy Festival. La publicación celebra sus 15 años como punta de lanza de la gastronomía española con una exposición en la calle Larios que pone rostro a quienes la han convertido en una industria reconocida en todo el mundo. Sus protagonistas la visitaron ayer en un divertido paseo por la principal arteria de la ciudad, fotografiándose cada cual con su retrato ante la mirada curiosa de aquellos con quienes se cruzaban. Las chaquetillas blancas que lucían les delataban. «Encontrarte tu foto en la calle es cuanto menos simpático», reconocía Andoni Luis Aduriz. «Demasiada compensación para lo que hacemos, es algo hermoso», añadía Paco Pérez. «Poner en valor de esta forma nuestro trabajo es un lujo», apuntaba Ricard Camarena.

Desde allí cruzaron al puerto en dirección a la ‘casa’ de José Carlos García en el Muelle Uno. Era el momento de sacar pecho de la gastronomía local. «Málaga es un destino gastronómico desde hace muchos años. Lo que tenemos que hacer es seguir presumiendo de ello ahora que se han dado cuenta de que somos un referente», declaró el chefs malagueño. Por eso les recibió con un menú «más malaguita imposible»: conchas finas, caldillo de pintarroja, ajoblanco, boquerones en vinagre, porra y hasta manojitos de boquerones fritos por su madre Encarna. «Se lo he pedido porque a ella le salen mejor que a mí», reconoció entre risas.

Era solo la primera parte. Por la noche, el cumpleaños de ‘Apicius’ se trasladaba a los salones del Gran Hotel Miramar con una carta que incluía creaciones de once chefs con restaurantes en la provincia. Ceviche de jurel malagueño de Sergio del Río de Óleo, morrillo de pez espada en manteca colorá de Willie Orellana de Uvedoble, raviolis de gamba con concha fina de Juan José Carmona de El Lago y así una ‘delicatessen’ tras otra con un guiño local. El cóctel se completaba con degustaciones de productos asociados a la marca Sabor a Málaga.

Referente gastronómico

«Málaga puede considerarse ya un referente gastronómico. Podemos presumir de cocina, de cocineros, de despensa y del clima que nos acompaña», declaró Diego Gallegos, de Sollo. Y sus compañeros de distintos puntos del país lo reconocían. «En Andalucía tenéis a tanta gente importante que es imposible nombrarlos a todo», decía el vizcaíno Eneko Atxa. «Málaga tiene cocina, tiene Mediterráneo, tiene una huerta... Es fácil que haya gente que quiera apostar por ello y le dé salida», felicitó el catalán Paco Pérez. Para el valenciano Ricard Camarena, Andalucía es una de las regiones «más potentes que hay hoy en día en la gastronomía». «Un gigante que está despertando», advirtió Xanty Elías, del restaurante onubense Acanthum. Por eso, el donostiarra Andoni Luis Aduriz la situó como uno de sus «destinos favoritos, por la cultura y por la cocina». Si tuvieran que destacar un plato malagueño, la inmensa mayoría lo tenía claro: «Los espetos».

Contribuir al «posicionamiento de Málaga en el mundo gastronómico» es el principal objetivo del Málaga Gastronomy Festival. Y la foto inédita de ayer con decenas de chaquetillas blancas en la presentación del evento lo corroboraba. Fue en la primera cita de la jornada, un acto en el Gran Hotel Miramar donde las autoridades que colaboran con el festival (Turismo Andaluz, Diputación y Ayuntamiento) dieron la bienvenida a la comitiva de chefs. Se daba así por inaugurada la semana grande de la gastronomía, siete días de acciones singulares vinculadas a los fogones que culminan en el Málaga Street Food, cocina a pie de calle del 4 al 7 de mayo en la plaza de la Marina.

Para Javier Carnero, consejero delegado de Turismo Andaluz, este evento coloca a Málaga «en la vanguardia de turismo gastronómico a nivel nacional». Elías Bendodo, presidente de la Diputación, resaltó que el binomio «turismo-gastronomía es esencial» para ser considerados un destino «de referencia». «Este sector puede ser la industria complementaria que necesita nuestra provincia», puntualizó Bendodo. Por su parte, el alcalde de Málaga Francisco de la Torre felicitó a los chefs por «hacer que la cocina española esté entre las primeras del mundo»: «Pocos países tienen nuestra potencia, nuestra calidad y al mismo tiempo el saber ser diferentes».

Esa variedad es una de las claves del éxito, pero sus protagonistas aventuraban alguna más: «Esto funciona porque todos nos llevamos bien», apuntó Mario Sandoval. La unión, también en la cocina, hace la fuerza.

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