Málaga en la Mesa
Variedades  minoritarias para  AOVEs exquisitos

Variedades minoritarias para AOVEs exquisitos

El viñedo y el olivar han convivido para definir el paisaje mediterráneo desde hace miles de años, y, concretamente, la comarca de Antequera, donde se han hallado testimonios del cultivo del olivar desde época romana, es uno de los lugares donde esta simbiosis resulta más prometedora. El razonamiento es fácil: el público que busca y aprecia los vinos de autor es también un público abierto a la seducción de los matices organolépticos de un buen aceite de oliva virgen extra, y además es capaz de apreciar sus valores añadidos (cultura, salud, paisaje).

Susana García Segura y su marido, Emilio, lideran el equipo que, discretamente pero con toda solidez, está haciendo de Bodegas La Capuchina uno de los destinos imprescindibles en la provincia para amantes del vino.

Ubicada en un cortijo que contiene vestigios de su explotación agrícola en época romana, cuya casa solariega albergó un convento de la orden de los capuchinos antes de ser adaptada para el uso actual ya bajo la propiedad de la familia García Segura, Bodegas La Capuchina produce unos vinos excelentes; tanto su tinto de ensamblaje Capuchina Vieja (Syrah y Cabernet Franc) como Capuchina Vieja Moscatel Blanco Seco y el equilibrado y elegante Capuchina Vieja Sol, su incursión en el moscatel naturalmente dulce.

Además, se cuentan entre los pioneros del enoturismo en la provincia, cosa lógica, porque sus 20 hectáreas de viñedo primorosamente cultivado y su hermoso y antiguo olivar completan el atractivo arquitectónico de la bodega.

Sin embargo, la última vez que coincidí con Susana García Segura fue en un evento relacionado con el aceite de oliva, donde llevaba la última criatura producida por la bodega y en la que tienen depositadas grandes esperanzas: su gama de AOVEs monovarietales, que comprende la Hojiblanca de cosecha ‘ultra temprana’ (el famoso aceite verde, oleum viride que ya apreciaban los romanos); la Lechín de Sevilla, y una variedad antigua, autóctona y minoritaria como es la Negrillo de Estepa.

Las empresas pequeñas solo pueden competir en un mercado de gigantes con dos armas: la calidad y la diferenciación. Esta gama de AOVE es el debut de Bodegas La Capuchina en el mundo del aceite, donde se han estrenado con la nada desdeñable colaboración de Finca La Torre y su maestro de almazara, Víctor Pérez, autor de los aceites de oliva virgen extra malagueños premiados dentro y fuera de España en los últimos años. Tres aceites que representan un debut más que notable en el universo oleícola, y una continuidad que, como adelanta ya Susana García, se basará en el rescate de otras variedades raras y antiguas de la zona. AOVE y vino maridan a la perfección.

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