Diario Sur
Málaga en la Mesa

La perfecta armonía de tradición e innovación

La perfecta armonía de  tradición e innovación

«Queremos sorprender», reza en su web como descripción de su cocina. Una declaración de intenciones que se ha convertido en la seña de identidad de este bonito restaurante ubicado en el cosmopolita barrio de El Soho.

Capitaneado por el chef Pablo Caballero, La Antxoeta rinde su particular homenaje a los sabores de la cocina tradicional mediterránea con platos que se reinventan con el producto como protagonista.

En La Antxoeta nada es casual, cada detalle, desde la decoración a la disposición de las mesas o su cocina abierta, está pensado para hacer a los comensales partícipes de la experiencia, compartiendo con ellos el maravilloso ritual de la comida. Todo ello sin artificios, pese a los estímulos y el color.

Por eso, al saborear las propuestas de este apasionado de la cocina y su equipo, hay que rendirse a la explosión de sabor, como la de la maravillosa vieira aderezada con un fino picado de pimiento y salsa ponzu, que sorprende por su textura suave y fundente. Los amantes de la tradición árabe encontrarán deliciosas las keftas, jugosas y especiadas, que se sirven junto a una refrescante salsa de yogurt. Los rollitos de salmón salen sin parar las comandas (algo tendrá el agua cuando la bendicen). Y si llegados a este punto aún hemos sido capaces de mantener las formas, el canelón de ternera, pollo y cerdo con boletus y su maravillosa bechamel sacarán nuestro lado más castizo para pedir, sin duda, otro bollito de pan caliente.

Los platos principales, pensados también para compartir, ofrecen lo mejor del mar y de la montaña, como la presa ibérica con puré de zanahorias y salsa de regaliz, o los chipirones con habitas y bullabesa, algunos de los más populares del restaurante.

Pero de sobra es sabido que no hay dos sin tres, por lo que no queda más remedio que sucumbir a los postres, perfectamente seleccionados para poner la guinda final a una experiencia gastronómica de lujo como el pastel de queso, que recuerda a infancia y tardes de verano.

El resultado final puede que no sea sorprendente, habrá que volver para confirmarlo.

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