Málaga en la Mesa

ADIÓS, BAMBI

Hay gustos que apenas varían. ¿Cuántas veces escuchamos frases como «no puedo con la casquería» o «detesto los sabores agridulces»? ¿Es tan difícil cambiar los gustos? Los británicos siempre se han considerado extremadamente moderados. ¿Pero qué es esto? Los ‘rosbifs’, como los apodan los vecinos franceses, han duplicado su consumo de carne de venado en pocos años, y en una nueva encuesta, el 17% de británicos la habían consumido en los últimos seis meses. La mayoría de los ciervos se producen en Escocia, parte de granja y parte salvajes, pero no dan abasto a la demanda que incrementa un 10% cada año. Polonia, Nueva Zelanda y España son hoy los proveedores que llenan el hueco dejado por la insuficiencia de productores nacionales. La sorpresa mayúscula es que a cualquier británico, por no decir norteamericano, suizo, belga o sueco, que hubiera visto la película de la Disney Bambi en su infancia, la mera idea de comer ciervo le parecería más que horripilante. Algo como comerse a su propio perro. Sin embargo, y en contra de todas previsiones, las tradicionales carnes de cordero, cerdo y ternera han perdido terreno frente a la carne de caza, que indudablemente tiene propiedades positivas para la salud. La de venado tiene menos grasa que la pechuga de pollo sin piel. En Escocia, los ciervos acaban sus días en mataderos o como blanco de francotiradores profesionales, mientras que en EE UU viven alegremente en bosques y montañas hasta que se abre la corta temporada de caza. En aquel momento se lanzan en su búsqueda cientos de miles de cazadores que emplean varios tipos de armas, desde rifles modernos hasta mosquetes anticuados, ballestas, y arcos y flechas. Más de seis millones de ciervos salvajes son cazados cada año, mientras que otro millón y medio muere en las carreteras. Por lo mucho que los estadounidenses también lo quisieran, Bambi ha pasado de icono cinematográfico a parte del menú.

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