Diario Sur
Málaga en la Mesa
Un típico plato de fish and chips británico
Un típico plato de fish and chips británico / REUTERS

Efecto 'Brexit'

  • La incertidumbre está perjudicando a casi todos los negocios del país, desde grandes bancos de la City hasta los restaurantes

En 2013, David Cameron miraba impotente mientras la batalla entre los europeístas y euroescépticos amenazaba con dividir su partido conservador. Optó por la, a su juicio, única solución y convocó un referéndum sobre la continuidad del Reino Unido en la UE. Su decisión ha pasado a los anales de las más funestas de la historia de Gran Bretaña. No había previsto que se impondría una clase obrera mayoritaria de cierta edad frente a la casi totalidad de los jóvenes, que querían seguir en la Unión. Los 'brexistas' ganaron, y la salida del Reino Unido es cuestión de tiempo, pero el cuándo y el cómo han sembrado una incertidumbre que está perjudicando a casi todos los negocios del país, desde grandes bancos de la City hasta los restaurantes. Todas las agencias europeas ubicadas en Inglaterra cerrarán sus puertas en breve, con pérdida de puestos de trabajo (amén de efectos dominó). La sede londinense de la Agencia de Medicinas Europea, con 900 empleados, aseguró durante décadas la ocupación hotelera en sus alrededores de 350 habitaciones diarias todo el año, sin mencionar los beneficios para los restaurantes y bares de la zona. Cualquier negocio hostelero saldrá perjudicado, según propietarios como Russell Norman, de la cadena italiana Polpo. La caída del valor de la libra ha dejado ver la dependencia de la Unión Europea, y además no ha tardado en incrementar los precios de cualquier producto alimentario procedente de otro país. Pero el efecto decisivo se refleja en el ánimo de los trabajadores extranjeros (tres cuartas partes del total). Jeremy King, cuyo grupo comprende los conocidos restaurantes Wolseley, Delauny y Zedel, ha visto cómo sus empleados no británicos ya no se sienten bienvenidos y barajan marcharse a otros países de la UE. «Sin libre movimiento de personas, este negocio no tiene futuro». En muchos restaurantes de calidad, para rebajar costes, los uniformes y manteles ya son historia.

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