Diario Sur

Málaga en la Mesa
Blinker Coktail

Blinker Coktail

  • Realizado con Bourbon, sirope de frambuesa y zumo de pomelo, es uno de esos cócteles perdidos en los libros clásicos y que tuvo un resurgir contemporáneo en diferentes conocidas coctelerías

Descrito por primera vez en el libro The official mixer's manual, recetario escrito en 1934 por Patrick Gavin Duffy, detalla cómo esta «luz intermitente» (traduciendo blinker al castellano) es uno de esos cócteles perdidos en los libros clásicos y que tuvo un resurgir contemporáneo en diferentes conocidas coctelerías, principalmente de Estados Unidos, cuando Ted Haig, en su libro de 2009 Vintage and forgotten cocktails, rememoró la receta, dando una serie de puntualizaciones que la hacen aún más interesante. Una de las principales variantes que introduce Ted Haig en la reedición de este cóctel en su libro se basa en el sirope de frambuesa, ya que en la mayoría de textos o recetarios donde se incluye dicha preparación se utiliza el jarabe de granadina, algo muy actual y que posiblemente no fuese fácil de conseguir en 1930. Obviamente, siempre vamos a preferir en cualquier preparación un sirope casero, y en este caso, si es de frambuesas naturales, muchísimo mejor. Además, esta es una bebida que estará en la misma página que cócteles como el Japanese, Seelbach o Between the Sheets, cócteles que nos resultaran raros de imaginar en su resultado final cuando leamos sus ingredientes, pero que nos harán recobrar todo el sentido una vez llevemos la mezcla a nuestros paladares.

Preparación:

Añadiremos en nuestra coctelera 60 ml de Bourbon, 7 ml de sirope de frambuesa y 30 ml de zumo de pomelo. Agitaremos y serviremos en copa o incluso podríamos hacerlo más refrescante en un vaso con hielo. Decoraremos con una piel del mismo pomelo.

Ingrediente principal:

Bourbon de culto, lanzado al mercado en 2014, donde sus 26 años de envejecimiento en la vieja destilería de Stitzel-Weller (Louisville) son una garantía de estar ante un gran espirituoso. En nariz encontraremos cuero, maderas de roble, pasas, naranja, azúcar quemada, cerezas y un toque de chocolate negro. El roble y cuero sorprendentemente no dominan la nariz y la vainilla también está presente. En boca no es tan dulce como en la nariz. La madera es el rasgo más predominante, pero con algunos recuerdos de almíbar y toques de torrefacto. En general, los sabores son más discretos que el aroma dulce de este espectacular bourbon.