Diario Sur

Málaga en la Mesa

Las Viandas: Cocina popular

Ana Guirado y Javier Rueda
Ana Guirado y Javier Rueda / Sur
  • El cerdo ibérico, eje de esta cocina tradicional

Llevaba tiempo que no acudía a un restaurante ubicado en esta zona de la ciudad. Me agradó comprobar cómo la hostelería volvía a ser la protagonista de unas calles que vivieron un ‘boom’ gastronómico en la década de los noventa y principios del 2000 y que posteriormente inició un declive abrumador. Hoy, el malagueño vuelve a llenar los distintos espacios y restaurantes que se han instalado.

Un ejemplo lo encontramos en Las Viandas de Frasco, pequeño establecimiento situado en la misma plaza de San Juan de la Cruz, y donde la cocina popular es su filosofía de ser. Y digo bien, ‘cocina popular’, que no hay que confundir con tradicional. La cocina tradicional es la que ofrecen muchos restaurantes y que se fundamenta en los platos que han ido fijándose en nuestra cultura alimentaria, pero que hay que desvincularla del tema precio. Hay magníficos establecimientos que elaboran una gran cocina tradicional a precios en consonancia con el producto utilizado y con la calidad del mismo. Cocina popular es esa cocina hecha con los platos que a diario podemos encontrar en nuestras casas y que sí que se ajusta a un precio moderado o módico.

Javier Rueda, al frente de Las Viandas de Frasco, y su esposa, Ana Guirado, así lo hacen. Una carta compuesta por unos entrantes a base de anchoas, croquetas, queso curado, ensaladilla rusa y, como se ha convertido en habitual, pulpo a la gallega. El resto de entrantes o platos a compartir son exclusivamente de productos derivados del cerdo ibérico.

Quizá lo que más llame la atención de esta casa, pues muy cerca tienen otro establecimiento, Las Viandas del Mar, dedicado a la cocina marinera, es ese apartado de la carta llamado ‘El Rincón de Joselito’ y donde se ofertan junto a los embutidos unos cuantos cortes de carne a la brasa, todos, eso sí, de ibérico a excepción del entrecotte de ternera o el solomillo que igualmente se preparan a la brasa. En el apartado de huevos, les aconsejo el revuelto de chicha, aunque si se prefiere otro revuelto, el de morcilla de arroz o el de bacalao también merece la pena probarse.

Junto a los platos de cuchara del día, pues siempre se prepara un guiso distinto según mercado, están los arroces, el meloso de pulpo y alcachofas, quizá el que más llamó mi atención, aunque en esta ocasión no lo he probado, y otros dos, uno caldoso con bogavante y otro llamado ‘campero’.

Como pueden comprobar, una carta no muy extensa, centrada en el cerdo ibérico fundamentalmente, pero con otras opciones no menos atractivas si lo que buscamos es cocina popular.

Un servicio correcto y una buena relación calidad-precio en el producto y en los vinos. Me gustó esta casa.