Diario Sur

Málaga en la Mesa

ESCOCESES Y JEREZANOS

Encontrar algún terreno en común entre el whisky escocés y el vino de Jerez es algo complejo, pero nos consta que las barricas jerezanas son las más preciadas para envejecer el oro líquido de Escocia. Es habitual que Richard Paterson, destilador-jefe de White & MacKay, visite González Byass dos veces al año para seleccionar botas, pero en esta ocasión el motivo ha sido la presentación de dos whiskies 'single malts', que serán distribuidos en España por la compañía jerezana. Lo realmente asombroso es que al adentrarse en el tema encontramos similitudes entre los dos productos. Los apuros de las bodegas jerezanas han preocupado la comarca y a los aficionados a este vino durante casi tres décadas, y la reciente recuperación de ventas se refleja en un aumento del interés en los jereces únicos de alta categoría y valor, al margen de los vinos más corrientes. Igual que la lista de los vinos españoles más populares excluiría cualquier vino de Jerez, el último ranking de los whiskies más vendidos mundialmente no contiene ni una sola marca escocesa entre los 'top 10'. Son los canadienses, americanos y japoneses los que arrasan. Asombra que el país de origen haya sido eclipsado por usurpadores de su prestigio. E igual que en la tierra de los caballos andaluces, los escoceses se han dado cuenta de que el consumidor quiere calidad y está dispuesto a pagar por ello. Pero mientras que algunas marcas jerezanas ya se promocionan como de producción limitada, y los centenarios olorosos y palos cortados lo son, al whisky no le funciona esto: siempre que la materia prima no falle, el volumen de producción no tiene techo. La conclusión es que en ambos casos, el muy necesario cambio de rumbo llegó demasiado tarde, pensando que las ventas de whisky blended, por un lado, y las de finos y manzanillas corrientes, por otro, garantizarían el futuro. Pero el consumidor, sobre todo el joven, se aburre y busca nuevas experiencias.