Diario Sur
Málaga en la Mesa
Crujiente de miel y crema de queso

Crujiente de miel y crema de queso

  • Un postre basado en una receta milenaria

No hay duda de que la combinación de queso fresco y fruta tiene un claro origen griego, de la misma forma que el Imperio Romano heredó el invento después de conquistar a los primeros, hacerse con la receta, añadirle huevo y un golpe de horno de ladrillo y ponerle el nombre de libuma. De cualquier forma, el hedonismo y las exigencias en la mesa de los césares obligaban a los cocineros a la originalidad constante, y allí también se le agregó la miel y otros ingredientes que alternaban bien en el plato con el producto principal. Sin embargo, la adición del queso crema a la receta primitiva no llegó hasta 1872, cuando un fabricante de Nueva York inventó por causalidad la conocida crema Philadelphia.

La propuesta del chef Txema Palacio también se basa en aquella receta milenaria, a la que aporta las lógicas innovaciones que han surgido con el paso de los siglos pero con el compromiso de no alterarla demasiado y mantener un sutil equilibrio de sabores. En este caso lo consigue con elegancia, sin pasarse nunca en las sensaciones grasas ni llegar a la untuosidad empalagosa. La contundencia de la crema de queso de este postre, que contiene nata, Philadelphia, mascarpone y ocho huevos, resulta incluso suave al paladar.

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