Málaga en la Mesa

Esencias tradicionales

Cachy Siconolfi y Rosa Cranenborg.
Cachy Siconolfi y Rosa Cranenborg. / SUR
  • Una cocina de sentido común

La Rosa es, sin dudarlo un momento, uno de los mejores restaurantes de raíces gastronómicas argentinas que nos podemos encontrar. Rosa Cranenborg y Cachy Siconolfi son pareja en la vida real y también en la hostelera. Ambos han conseguido crear un pequeño restaurante que rezuma felicidad para el cliente cuando se sienta en una de sus mesas y que ofrece una cocina muy auténtica, casi familiar, una cocina de sentido común y que reúne la mejor de las esencias de la amplia y cuasi infinita cocina argentina, una cocina pegada a esas grandes extensiones de tierra que aglutinan tantos climas y variedades en un único país, Argentina.

En este establecimiento ubicado en la zona de Guadalmina, casi a pie de autovía, la oferta que nos vamos a encontrar se aleja en parte de lo que algunos pudieran esperar de un lugar con tanta exclusividad. En La Rosa, como comentaba al principio, se intenta hacer y se consigue de pleno, una cocina muy tradicional, sin decoraciones carentes de sentido y con el objetivo de enmascarar lo que realmente debe ser el plato. Cachy es consciente de lo que se suele ofertar como cocina argentina y que en la mayoría de los casos apenas llega a ser una copia precipitada de los auténticos platos argentinos, aunque, eso sí, muy bien presentados de palabra al cliente y Rosa capta y plasma a la perfección en los fogones esa cocina. Algunos platos, como el pollo al limón de La Rosa, se han hecho famosos en todo el contorno por su sabor y textura. Solamente por este plato la casa bien merece una visita.

Junto al insustituible pollo nos encontraremos una buena selección de cortes de vacuno para hacer a la parrilla, siendo lo mejor pedir consejo a Cachy según las ganas que llevemos, el tipo de carne que nos guste y, ¡ojo!, lo más importante y de lo que va a depender nuestro grado de satisfacción, el punto de fuego de la carne en sí. Junto a las carnes, en su mayoría llegadas desde Argentina, la carta nos hace un recorrido por esos platos familiares de esta cocina.

No olvidemos que esta cocina se diferencia de la del resto de América Latina por la gran influencia que recibe de la cocina italiana, española e incluso del África subsahariana. Empanadas de carne, chorizo y morcilla criolla, mollejas a la brasa y unas pocas salsas que son el complemento sápido de lo que llega a la mesa.

Pero Rosa también es la autora de la carta dulce, es decir, de los platos que deben llegar y sin remedio, pues si no lo hacemos así, nuestra comida en esta casa no será completa, me refiero a los postres, donde se permite mayores licencias creativas sin perder de vista la tradición.

Otro capítulo interesante es su carta de vinos. Los vinos del fín del mundo son sensacionales. El precio suele estar bastante ajustado.

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