Diario Sur
Málaga en la Mesa

Los desconocidos orígenes del campero malagueño

Los desconocidos orígenes del campero malagueño
  • Este bocadillo típico de Málaga se popularizó en los 80 de la mano de hamburgueserías con solera como Los Paninis, California, Mafalda o Mendivil. A día de hoy son una seña de identidad gastronómica local. Te contamos qué establecimiento lo inventó

Su elaboración es tan sencilla que, al pensarlo fríamente, casi sorprende su éxito arrollador, generación tras generación: Jamón york, queso, lechuga, tomate y mayonesa son sus ingredientes básicos. Los originales. Sin embargo, pronto le añadieron una gran variedad de complementos, especialmente pechuga de pollo o atún. También gustan con bacon o huevo. Todo ello metido en un pan redondo recién tostado. La boca se hace agua tan solo de pensarlo...

El campero es una de las grandes señas de identidad gastronómica de Málaga. Un bocadillo que nada tiene que envidiar a los otros grandes de la comida rápida como las pizzas, las hamburguesas o los kebab. No hay malagueño que se resista a pedir uno después de una jornada intensa de Feria o en un descanso entre procesión y procesión de Semana Santa. Sin embargo, pese a su gran popularidad, no todos conocen la historia del bocata por excelencia malagueño. ¿Sabes en qué local se inventó? Para conocer sus orígenes hay que bucear hasta finales de la década de los 70, en la capital.

'Boom' del campero

El campero malagueño se extendió como la pólvora en las cartas de las hamburgueserías malagueñas en la década de los 80. Su fama crecía de la mano de establecimientos con solera como Los Paninis, California, Mafalda o Mendivil, por citar algunos de ellos (consulta el listado de los mejores camperos de málaga, aquí). Sin embargo, muchos apuntan a que fueron los propietarios del mítico Los Paninis (situado en calle Victoria) los que lo idearon. Aunque el local lleva un tiempo cerrado, su página web y su perfil de Facebook lo advierten para zanjar dudas: "Somos los creadores del campero malagueño". Según explican, el negocio abrió en octubre de 1977 y, para rellenar el suculento bocadillo que copiarían en infinidad de locales, usaron "ingredientes que son la base de la dieta mediterránea".

"El mérito del campero es para Los Paninis. En eso hay consenso en el sector. Ellos lo inventaron y nosotros nos sumamos a la moda a principios de los 80", reconoce a SUR Manuel Palomo, uno de los dos hermanos impulsores de la emblemática hamburguesería California que ha servido camperos a varias generaciones de malagueños desde la plaza de la Merced.

Imagen del California que cerró a principios de 2015 después de tres décadas sirviendo camperos.

Imagen del California que cerró a principios de 2015 después de tres décadas sirviendo camperos. / SUR

A principios de año echaron el cierre después de tres décadas sirviendo camperos, bocadillos y hamburguesas. Palomo echa la vista atrás con nostalgia: "Por entonces la aceptación del campero fue asombrosa", recuerda. No existían centros comerciales y los cines de la manzana del Astoria estaban abiertos y a pleno rendimiento. Antes o después de las películas pasaban por su local que también era parada obligada en Feria o Semana Santa. "Por entonces las franquicias de comida rápida no habían aterrizado en Málaga", rememora. Fue la época dorada del California.

Sin embargo, a principios de año, la jubilación de su hermano y la bajada de las ventas le empujó a cesar la actividad. "Hice cuentas y era más rentable alquilarlo que mantener el negocio", insiste. "Los Paninis vendían el campero original (con jamón, queso, verdura y mayonesa) y nosotros introducimos muchos más ingredientes: Atún, bacon... Aunque nuestro campero estrella siempre fue el de pollo y alioli", matiza.

Catorce tipos de campero

El que sí resiste la batalla a los centros comerciales y las franquicias de comida rápida es el Burguer Mendivil o el Burguer Mafalda. Los primeros abrieron en 1984 sus puertas y en la actualidad cuentan con una inmensa cantera de clientes fieles a sus camperos. El éxito de este negocio crecía al calor de los Multicines América y de la Dicoteca RadioCity. "Generación tras generación vienen a comer nuestros camperos", dice Antonio Pardo, su actual propietario. ¿El secreto de su fama? "No cambiar el producto. Mantener los sabores de antaño con ingredientes de primera calidad. Mi margen de beneficios sería mayor si comprara productos más baratos pero prefiero invertir en calidad para que el cliente se marche satisfecho", puntualiza.

En este establecimiento, situado en la céntrica calle Mendivil, ofertan ni más ni menos que catorce tipos diferentes de camperos. "Además de esa oferta dejamos al cliente que confeccione su propio campero pidiéndonos lo que más le guste", explica. "Otro aliciente para su venta es el precio: Un campero normal lo vendemos a 2,80 euros mientras que el Mendivil completo (uno de los más demandados) cuesta 4,50", opina.

Otro de los clásicos que siguen al pie del cañón es la hamburguesería Mafalda. Este negocio, situado en el Paseo marítimo de Pedregalejo, abrió sus puertas en 1982 y llevan más de 30 años especializados en camperos, hamburguesas, sándwiches y ensaladas. "Nosotros reinventamos el concepto del campero malagueño", explica Mamen Salido, su propietaria. En este negocio familiar se han volcado en innovar con nuevos ingredientes para el popular bocadillo: "Tenemos el mafaldón (con tortilla francesa, bacon y pollo); el súper (con huevo y bacon) o el campero de pinchitos", explica.

Salido asegura que siempre se han decantado por productos de "primeras marcas" y que incluso el pan de campero que usan se lo encargaron a una panadería que lo elaboró específicamente para ellos. "Queríamos un producto diferente del resto", matiza: "Tenemos una clientala fiel y muchos turistas procedentes de todo el mundo que luego hablan en sus países de origen sobre el campero. Nuestros productos los copian muchos otros establecimientos", dice Mamen quien también asegura que, además de los camperos, su negocio familiar también ha abierto la carta a otros productos como platos o ensaladas veganas.