Málaga en la Mesa

El restaurante La Rebaná echa el cierre tras quince años en el Centro

Caballero, a la entrada del restaurante.
Caballero, a la entrada del restaurante. / MARI CARMEN SÁNCHEZ
  • Ante el desacuerdo en la renovación del contrato de alquiler del local, se despide mañana de la calle Molina Lario

Apenas tenía veinte años cuando Carlos Caballero llegó a La Rebaná. Allá por el año 2000, y empezó como cocinero. Intentó compaginar estudios y trabajo, pero era complicado. Así que hizo un paréntesis para aprender en el Café de París junto al hoy estrella Michelin José Carlos García. Eso y ganar el premio Jóvenes Cocineros Andaluces le animó a volver a La Rebaná. Corría el 2001. Entonces, este onubense afincado en Málaga se convirtió en gerente y responsable de un negocio hoy en día recomendado en la Guía Repsol. Ylo ha hecho hasta ahora. Porque este fin de semana, el local cerrará sus puertas. Será mañana sábado el último día que Carlos Caballero atienda a sus clientes en este rincón de tapeo ya emblemático de la calle Molina Lario. Un desacuerdo a la hora de renovar el contrato de alquiler del local ha obligado a un desenlace que al cocinero nunca le hubiera gustado que llegara, y menos a pocos días de que comience la Semana Santa. Pero lo asume como un cambio de ciclo: «Me tomaré un respiro para pensar y volver con nuevas ideas».

Aún no sabe ni dónde ni cómo, pero piensa regresar. «Yo tenía un sueño, y lo he cumplido; ahora tengo otro, y es volver en otro sitio con más medios», comenta Caballero, recordando la modesta infraestructura de La Rebaná. A pesar de ello, destaca la evolución del negocio desde una carta estrictamente basada en ‘rebanás’ y molletes y apenas media docena de tapas, hasta otra con platos más elaborados con la que Carlos Caballero se ha llevado más de un premio. Por ejemplo, los de la Ruta Tapa Exquisita Victoria, en cuya última edición triunfó con su personal versión del típico gazpachuelo malagueño. «He visto crecer familias, nuevas parejas, y hasta teníamos una mesa fija cada viernes», recuerda el cocinero con una mezcla de nostalgia por lo que deja e ilusión por lo que está por llegar. Varios proyectos rondan en su cabeza. El futuro está en el aire. Como el del actual local. Para el que aún se desconoce destino.